La manifestación busca visibilizar el malestar de afiliados que denuncian recortes, reducción de cobertura y problemas en la provisión de tratamientos esenciales. Entre los principales reclamos aparecen las demoras en autorizaciones, la pérdida de medicamentos gratuitos y las dificultades económicas que enfrentan muchos jubilados para afrontar gastos de salud en un contexto de fuerte aumento del costo de vida.
La protesta local se inscribe además en un escenario nacional de creciente conflictividad alrededor del sistema previsional y sanitario. Distintas organizaciones de jubilados vienen advirtiendo sobre el deterioro de las condiciones de atención y el impacto que tienen los ajustes presupuestarios sobre sectores especialmente vulnerables.
El reclamo frente al PAMI también refleja una preocupación más amplia sobre el acceso efectivo a derechos básicos para los adultos mayores. Mientras aumentan los costos de medicamentos, servicios y tratamientos médicos, numerosos jubilados sostienen que sus ingresos quedaron rezagados frente a la inflación y a la suba generalizada de tarifas y gastos esenciales.
Durante la jornada, los manifestantes presentarán un petitorio formal con reclamos vinculados a cirugías, internaciones domiciliarias, entrega de prótesis, cobertura farmacológica y provisión de elementos médicos esenciales. “Las palabras se las lleva el viento y los pedidos hay que hacerlos por escrito”, señalaron desde la organización de la protesta, en referencia a la necesidad de dejar asentados formalmente los reclamos.
Hernández explicó que diariamente reciben denuncias de afiliados que no consiguen respuestas ante problemas de atención y cobertura. Entre los casos mencionó situaciones de cirugías suspendidas por falta de pago de prótesis por parte del PAMI, además de demoras en medicamentos y turnos médicos.
También advirtió sobre faltantes de insumos fundamentales como colchones antiescaras, sillas de ruedas, bastones y vacunas antigripales. Según sostuvo, el deterioro sanitario viene acompañado de un fuerte impacto emocional en muchos adultos mayores. “Mucha gente pasa de la enfermedad física a la depresión. Ya no quieren salir, no quieren hacer trámites y se van dejando estar”, expresó.
El reclamo incorpora además una fuerte crítica a la situación económica de los jubilados. Hernández remarcó que el bono de 70 mil pesos permanece congelado desde hace dos años y denunció que numerosos afiliados dejaron de comprar medicamentos por falta de recursos. “La comida aumentó muchísimo y hay gente que directamente dejó de tomar medicamentos porque no puede pagarlos”, afirmó.
Otro de los cuestionamientos apunta a la reducción de la cobertura farmacológica. Según denuncian desde la Multisectorial, el número de medicamentos cubiertos por PAMI disminuyó y, en muchos casos, ni siquiera se entregan los tratamientos autorizados.
Los organizadores también señalaron la falta de diálogo fluido con las autoridades locales del organismo y sostienen que frecuentemente deben ejercer presión para lograr respuestas en casos urgentes. La convocatoria se desarrollará frente a las oficinas del PAMI ubicadas sobre Bartolomé Mitre y forma parte de una serie de protestas similares que se realizan en distintos puntos del país ante el agravamiento de la situación de los jubilados.























