Tal como había sido anticipado en febrero, la sucursal de Banco Hipotecario en Junín cerrará de manera definitiva este viernes 15 de mayo.
Está previsto que la sucursal local de Banco Hipotecario cierre sus puertas este viernes 15 de mayo.
La confirmación oficial llegó en marzo a través de un comunicado difundido por la entidad en redes sociales, donde informó a sus clientes el cese de operaciones presenciales en la ciudad.
El mensaje buscó transmitir normalidad frente al cierre y aseguró que los usuarios podrán seguir utilizando sus cuentas y tarjetas mediante la aplicación móvil y el sistema de Home Banking. Sin embargo, la medida refleja el avance de un proceso de digitalización y reducción de estructuras físicas que impacta especialmente en ciudades del interior, donde muchos clientes aún dependen de la atención presencial para realizar trámites bancarios.
La decisión también profundiza la preocupación por la pérdida de servicios financieros en Junín y el consecuente impacto laboral sobre los trabajadores de la sucursal. Aunque el banco presenta el cierre como una transición tecnológica, el retiro de una sede histórica vuelve a poner en discusión el alcance territorial de las entidades financieras y el acceso desigual a servicios bancarios fuera de los grandes centros urbanos.
La sucursal de Banco Hipotecario en Junín profundizó ayer el conflicto por su cierre definitivo al adherirse al paro nacional impulsado por la Asociación Bancaria. La medida de fuerza, realizada entre las 12 y las 15 horas, expresó el rechazo de trabajadores y representantes sindicales a una decisión que consideran parte de un proceso de vaciamiento de la atención presencial y avance hacia un modelo exclusivamente digital.
Con el cierre de la sede ubicada en Arias y Saavedra, más de 5.000 clientes de Junín y ciudades cercanas deberán trasladarse a San Nicolás de los Arroyos para realizar trámites presenciales, una distancia de aproximadamente 160 kilómetros que complica especialmente a adultos mayores, comerciantes y usuarios con menor acceso a herramientas digitales. Aunque la entidad sostiene que las cuentas seguirán funcionando normalmente a través de la aplicación y Home Banking, la transformación de sucursales físicas en terminales virtuales abre interrogantes sobre la exclusión financiera en el interior bonaerense.
El secretario general de Asociación Bancaria seccional Junín, Abel Bueno, cuestionó duramente el accionar del directorio del banco y denunció incumplimientos en las conversaciones previas al anuncio. Según explicó, las autoridades habían prometido revisar la cantidad de clientes, empresas y la zona de influencia de la sucursal antes de tomar una decisión definitiva, algo que finalmente no ocurrió. Para el dirigente, la derivación a San Nicolás demuestra una desconexión con la realidad de los usuarios y anticipa un escenario de pérdida masiva de clientes que optarían por otras entidades antes que operar exclusivamente de forma virtual.
Bueno también advirtió sobre el impacto laboral de la medida, ya que cinco trabajadores quedarían afectados y con escasas posibilidades de reubicación debido a la distancia con otras sucursales. El cierre de Junín se suma además a los ocurridos recientemente en Tandil, Pergamino y otras localidades del país, consolidando una política de reducción territorial que prioriza la rentabilidad y digitalización por sobre la presencia física y el vínculo directo con los clientes.
























