La intervención rompió con el tono mayoritariamente favorable al oficialismo en ese ámbito y puso de manifiesto que existen diferencias incluso dentro de sectores tradicionalmente cercanos al empresariado.
El reclamo argentino por la soberanía de las Islas Malvinas volvió a cobrar protagonismo durante el Mundial, generando un fuerte impacto político.
Desafiando la estrategia del Gobierno nacional; la manifestación, impulsada desde el ámbito deportivo, reabrió un debate que trasciende diferencias partidarias y evidenció la dificultad del oficialismo para desmarcarse de una causa de amplio consenso social.







































