Javier Milei volvió a utilizar una pieza realizada con inteligencia artificial para establecer un diálogo imaginario con Domingo Faustino Sarmiento, en el que el prócer aparece reivindicando al Presidente y relativizando las críticas que recibe. El mensaje, difundido en el marco del Día del Maestro, busca asociar al actual Gobierno con una figura histórica identificada con la expansión de la educación pública.
La comparación, sin embargo, queda expuesta a una fuerte contradicción cuando se contrasta el discurso con las políticas implementadas. Sarmiento hizo de la educación, la ciencia y la construcción de escuelas una parte central de su proyecto de país. El gobierno de Milei, en cambio, redujo el rango institucional del área educativa y aplicó un fuerte ajuste sobre el gasto destinado a educación, ciencia y tecnología, según los datos citados en el artículo.
Uno de los puntos más sensibles es la situación salarial docente. La eliminación del Fonid significó una pérdida de ingresos para numerosos trabajadores y los datos presentados por el Instituto Marina Vilte muestran un deterioro del poder adquisitivo respecto de años anteriores. A esto se suma la ausencia de paritarias nacionales docentes, que mantiene abierto uno de los principales conflictos del sector.
El contraste también aparece en el sistema universitario y científico. Las universidades reclaman el cumplimiento de la ley de financiamiento y advierten sobre dificultades crecientes para sostener su funcionamiento. La ciencia y la tecnología enfrentan un escenario similar, con cuestionamientos al financiamiento y a las condiciones laborales de investigadores y profesionales.
La utilización de niños y guardapolvos blancos en el acto oficial tampoco resulta un detalle menor. Después de los cuestionamientos recibidos por trabajadores en el Palacio Pizzurno, la imagen buscó mostrar al Presidente junto a estudiantes de escuelas públicas y reforzar una narrativa de cercanía con la comunidad educativa.
El problema de fondo es que una comparación histórica no se sostiene únicamente con una pieza de propaganda. Si Sarmiento es presentado como referencia, la discusión inevitablemente debería trasladarse de las imágenes y las frases a las políticas concretas: cantidad de escuelas, salarios docentes, presupuesto educativo, universidades, investigación y capacidad del Estado para garantizar el acceso a la educación.
En ese sentido, el video puede ser eficaz como recurso comunicacional, pero también abre una contradicción política difícil de ocultar: reivindicar a Sarmiento mientras se aplica un fuerte ajuste sobre las áreas que él consideraba estratégicas para el desarrollo nacional.
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La insólita propaganda del Gobierno que compara a Milei con Sarmiento.