Dirigentes del PRO manifestaron su rechazo a la participación de Manuel Adorni en la ceremonia oficial. La controversia suma presión política sobre el Gobierno y refleja las dificultades para sostener los acuerdos dentro del espacio aliado.
La disputa por el acto del Día de la Bandera expone nuevas fricciones entre el PRO y La Libertad Avanza.
La relación entre el PRO y el Gobierno nacional atraviesa un momento de creciente incomodidad política, reflejado en los cuestionamientos que comenzaron a surgir sobre la continuidad de Manuel Adorni como una de las principales figuras de la administración de Javier Milei.
La polémica se instaló luego de que una dirigente del PRO de Rosario solicitara públicamente que el funcionario no integre la comitiva presidencial prevista para el acto por el Día de la Bandera en el Monumento Nacional a la Bandera. El planteo estuvo vinculado a las controversias que rodean al jefe de Gabinete y al impacto que esas discusiones podrían tener sobre una ceremonia de fuerte contenido institucional y simbólico.
El episodio dejó al descubierto diferencias cada vez más visibles dentro de una alianza que, hasta ahora, había mostrado coincidencias estratégicas entre el oficialismo libertario y sectores del PRO. Aunque referentes de peso como el gobernador santafesino Maximiliano Pullaro y el intendente rosarino Pablo Javkin evitaron pronunciarse públicamente sobre la situación, el malestar comenzó a expresarse desde otros niveles de representación partidaria.
Las tensiones también se trasladaron al ámbito legislativo nacional. Referentes del PRO en el Senado dejaron trascender posiciones críticas respecto de la permanencia de Adorni en el cargo, en momentos en que distintos sectores opositores impulsan iniciativas para revisar su situación política.
El conflicto representa un nuevo desafío para el Gobierno, que mantiene su respaldo al funcionario pese a los cuestionamientos. Al mismo tiempo, expone las dificultades que enfrentan los espacios aliados para sostener una estrategia común cuando las controversias políticas comienzan a generar costos propios.
Más allá del episodio puntual, el debate refleja una disputa más amplia sobre los límites de la alianza entre el PRO y La Libertad Avanza, una relación que continúa siendo clave para la gobernabilidad, pero que muestra señales crecientes de desgaste y diferenciación política.























