Una encuesta revela el mayor nivel de desaprobación del Gobierno desde el inicio de la gestión y un aumento del pesimismo social.
Cae la imagen de Milei y crece el malestar económico.
Mientras el gobierno de Javier Milei mantiene un discurso centrado en una futura recuperación económica, los indicadores de percepción social muestran un escenario cada vez más adverso. Una nueva encuesta nacional refleja que crece la cantidad de familias que no logra llegar a fin de mes, aumentan los recortes en el consumo y se profundiza el pesimismo sobre la situación futura.
El contraste entre las promesas oficiales y la experiencia cotidiana empieza a impactar directamente en la imagen presidencial. Milei atraviesa su nivel más bajo de aprobación desde su llegada a la Casa Rosada, en un contexto donde el ajuste económico deja de ser percibido como una etapa transitoria y comienza a traducirse en desgaste político.
El deterioro de las expectativas constituye un factor central. Durante los primeros meses de gestión, parte del respaldo social se sostuvo en la expectativa de una mejora posterior como resultado del sacrificio económico inicial. Sin embargo, cuando la recuperación no se percibe en la vida diaria, la narrativa oficial pierde capacidad de contención.
La encuesta también expone señales de agotamiento social: caída del consumo, dificultades para sostener gastos básicos y una percepción creciente de incertidumbre. Estos elementos afectan especialmente a sectores medios y trabajadores, que sienten el impacto directo de la inflación, las tarifas y la pérdida del poder adquisitivo.
En términos políticos, el Gobierno enfrenta un escenario más delicado, donde la legitimidad ya no depende únicamente de la confrontación discursiva o del respaldo ideológico, sino de la capacidad efectiva de mejorar las condiciones materiales de la población.
El pesimismo económico supera por primera vez a las expectativas de mejora:

























