La misión Artemis II avanza con uno de sus hitos más importantes: el sobrevuelo lunar, una maniobra que llevará a los astronautas más lejos de la Tierra que nunca antes en la historia.
A bordo de la nave Orión, la tripulación alcanzará una distancia aproximada de 406.722 kilómetros, superando el récord establecido por la misión Apolo 13. Este punto marca el momento en el que los viajeros se encontrarán literalmente fuera del entorno terrestre.
Durante el trayecto, los astronautas ingresaron en la denominada “esfera de influencia” de la Luna, una región donde la gravedad del satélite pasa a dominar la trayectoria de la nave. En esta fase, el vehículo es atraído naturalmente hacia la Luna, permitiendo realizar un rodeo sin necesidad de entrar en órbita.
La tripulación está integrada por Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, quienes se convertirán en parte de un grupo reducido de humanos que han observado la Luna desde tan cerca. Entre los hitos, se destaca que Koch es la primera mujer en viajar hacia el satélite y Glover el primer afrodescendiente en hacerlo.
Uno de los momentos más impactantes será el paso por la cara oculta de la Luna, una región históricamente poco explorada. Durante aproximadamente 40 minutos, la nave perderá comunicación con la Tierra, generando un silencio total mientras los astronautas atraviesan esta zona invisible desde nuestro planeta.
La experiencia permitirá obtener imágenes y datos fundamentales sobre la superficie lunar, incluyendo cráteres, formaciones geológicas y características del terreno que resultan clave para futuras misiones.
El antecedente más importante en la exploración de esta región fue en 2019, cuando la sonda china Chang’e 4 logró posarse en el cráter Von Kármán, en la cuenca Aitken del polo sur lunar, marcando un hito en la exploración robótica.
Además del valor científico, la misión tiene un fuerte componente estratégico. A diferencia del programa Apolo, centrado en la llegada a la Luna, Artemis busca sentar las bases para una presencia sostenida en el satélite y avanzar hacia futuras misiones a Marte, en un contexto de creciente competencia internacional en la carrera espacial.
El sobrevuelo lunar no solo representa un logro técnico, sino también un paso clave en la nueva etapa de exploración humana del espacio profundo.