Sturzenegger, de gira en el Caribe mientras el Gobierno sufría otra derrota en el Congreso.

Mientras el Senado frenaba uno de los proyectos centrales del Gobierno de Javier Milei para modificar las reglas sobre la propiedad privada y avanzar con una mayor apertura a capitales extranjeros, Federico Sturzenegger apareció de vacaciones en el Caribe.

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En medio de las internas, el reparto de culpas y el deterioro de las encuestas, el Gobierno de Javier Milei sumó un nuevo frente de conflicto: Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación e ideólogo de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, estaba en República Dominicana mientras el oficialismo negociaba voto a voto en el Congreso para evitar una derrota.

Desde el entorno del funcionario explicaron que había sido invitado por el presidente dominicano para participar de un foro sobre el proceso de desregulación argentino y que el viaje estaba programado con anterioridad. También aclararon que el evento se realizó en Santo Domingo y que su paso por Punta Cana fue solamente una escala aérea.

Pero dentro del propio oficialismo la explicación no alcanzó para disipar el malestar. Según la información publicada, varios dirigentes cuestionaron que Sturzenegger haya impulsado la iniciativa y defendido sus alcances, pero no haya estado en el país cuando el proyecto enfrentaba su momento político más delicado.

El episodio adquirió mayor relevancia porque el Gobierno terminó retirando del proyecto dos capítulos centrales: las modificaciones a la Ley de Tierras y a la Ley de Manejo del Fuego, después de la fuerte resistencia política y social que generaron.

La derrota se sumó a otro revés para el ministro. Días antes, el Gobierno debió suspender el decreto de desregulación del servicio de practicaje y pilotaje, luego de un paro que afectó la actividad portuaria y dejó a más de 140 buques paralizados, según la información citada.

Más allá de la responsabilidad individual de Sturzenegger, el episodio revela un problema mayor para la Casa Rosada: la dificultad para coordinar a sus principales funcionarios, construir acuerdos parlamentarios y sostener hasta el final las reformas que impulsa.

A esto se agrega el deterioro de los números que muestran las encuestas y una interna cada vez más expuesta. En ese escenario, la búsqueda de responsables por las derrotas legislativas parece haber comenzado.

Mientras Karina Milei intenta reordenar la tropa bonaerense y el Gobierno busca recomponer el vínculo con los gobernadores, queda una pregunta política de fondo: ¿el problema es Sturzenegger, o las dificultades de un Gobierno que pretende imponer reformas profundas sin contar con los consensos necesarios para aprobarlas?

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