Cuando la mente juega en contra…
Buenas tardes, queridos lectores.
A todos nos pasa. Hay días en los que la mente parece haberse puesto del lado equivocado del tablero. Pensamientos que anticipan lo peor, frases internas que desaniman y una sensación de que nada va a salir bien, aún cuando no hay pruebas reales de ello.
Los pensamientos pesimistas no aparecen porque sí. Muchas veces son respuestas automáticas aprendidas, formas de protección mal entendidas o el resultado de experiencias previas que dejaron huella. El problema no es que aparezcan, sino cuando les damos el mando de nuestras decisiones, emociones y acciones.
Aquí es donde entra el concepto de jaquear la mente. No se trata de negar lo que sentimos ni de forzarnos a pensar en positivo. Se trata de observar ese pensamiento y preguntarnos:
¿Esto es un hecho o es una interpretación?.
Cuando logramos frenar ese automatismo, algo cambia. El pensamiento deja de ser una verdad absoluta y pasa a ser una pieza más del juego. Y las piezas se pueden mover.
Algunas estrategias simples pueden ayudarnos:
Identificar el pensamiento negativo apenas aparece.
Ponerlo en palabras, no dejarlo suelto dando vueltas.
Cuestionarlo con datos reales.
Cambiar la jugada con una acción pequeña pero concreta, aunque sea mínima.
Jaquear la mente no significa ganar siempre. Significa no rendirse sin jugar. Significa recuperar el control, aun en medio del miedo, la duda o el cansancio. Porque no somos nuestros pensamientos, somos quienes deciden qué hacer con ellos.
Tal vez hoy no puedas cambiar toda la partida, pero sí mover una pieza. Y a veces, ese pequeño movimiento es suficiente para que el pensamiento pesimista deje de ser rey y vuelva a ocupar el lugar que le corresponde.
La mente se puede entrenar. Y cuando aprendemos a jaquearla, también aprendemos a cuidarnos.
Autoría: Beula, Fanny Elízabeth Pereyra y Alejandra Carolina Loguzzo.



















