El deterioro del poder adquisitivo obliga a los consumidores a restringir incluso la compra de productos básicos como el pan, reflejando el impacto de la crisis sobre la actividad comercial y evidenciando las dificultades del sector para sostener su rentabilidad frente al aumento de los costos y la retracción de la demanda.
La caída sostenida del consumo golpea al sector panadero, que enfrenta una reducción de las ventas y un escenario de creciente incertidumbre económica.
La crisis económica y la pérdida del poder adquisitivo profundizan el deterioro del sector panadero en Junín, donde la caída del consumo obliga a los comercios a operar con márgenes de rentabilidad cada vez más reducidos. Los panaderos consultados coinciden en que la disminución de las ventas comenzó meses atrás y se agrava por el incremento sostenido de tarifas, salarios e insumos, en un contexto donde los costos fijos continúan en ascenso mientras la demanda se retrae.
El escenario refleja un cambio en los hábitos de consumo: los clientes priorizan productos de menor precio, reducen las cantidades adquiridas y postergan pagos, generando atrasos en la cadena comercial. Esta situación repercute en la capacidad de los comercios para cumplir con proveedores, obligaciones fiscales y compromisos financieros, evidenciando la falta de liquidez que atraviesa la economía local.
Aunque algunos insumos registraron cierta estabilidad en las últimas semanas, los empresarios sostienen que el mayor peso sobre la estructura de costos proviene de los servicios públicos y las cargas laborales, más que del precio de la harina. Asimismo, remarcan que los acuerdos salariales, pese a las actualizaciones periódicas, resultan insuficientes para compensar la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores.
Frente a este panorama, las panaderías implementan estrategias para sostener la actividad, preservar el empleo y evitar trasladar plenamente los aumentos a los precios finales. Sin embargo, la combinación de menor consumo, altos costos operativos y restricciones económicas pone en evidencia la creciente fragilidad del sector, que depende de una recuperación de la demanda para revertir un proceso de rentabilidad decreciente. A la vez, la donación o comercialización a menor precio de los productos no vendidos refleja tanto intentos por reducir pérdidas como el aumento de las dificultades económicas que enfrentan amplios sectores de la población.























