Un informe privado advierte sobre la pérdida del poder adquisitivo de jubilaciones y salario mínimo. Según el técnico previsional Pablo Colli, una pareja de adultos mayores destina casi la totalidad de sus haberes a cubrir gastos básicos de supermercado.
Un informe de la Fundación Encuentro señaló que el salario mínimo vital y móvil perdió cerca de un 35% de su poder de compra entre 2023 y 2026, evidenciando un marcado deterioro del ingreso real. En paralelo, el haber mínimo jubilatorio acumula varios meses consecutivos de caída en términos reales y se ubica por debajo de los niveles del último año.
En ese contexto, el técnico previsional Pablo Colli sostuvo que el retroceso es aún más profundo de lo que reflejan las estadísticas recientes. Según explicó a Junin Al Minuto, la pérdida de poder adquisitivo en las jubilaciones se arrastra desde hace años.
Colli afirmó que el haber máximo jubilatorio actual —cercano a $1.950.000 netos— rinde aproximadamente un 50% menos que en 2004, mientras que el haber mínimo habría perdido más del 98% de su capacidad de compra en ese mismo período.
El especialista describió lo que denominó “efecto changuito” para graficar el impacto de la inflación en los consumos esenciales. De acuerdo con su análisis, en 2004 una pareja de jubilados destinaba el 39% de sus ingresos a cubrir la canasta general de gastos, incluyendo servicios, y conservaba el 61% restante como margen disponible. En 2014, esa proporción se equilibró en un 50% para gastos y 50% libre.
Sin embargo, en enero de 2026, una pareja de jubilados destina el 93% de sus haberes únicamente a alimentos, lo que equivale —según indicó— a “tres cuartos de un carrito de supermercado”. En consecuencia, muchos deben recurrir a ayuda familiar o resignar la compra de medicamentos para completar el mes.
Respecto del bono extraordinario de $70.000 que perciben algunos beneficiarios, Colli consideró que su monto resulta insuficiente frente a la evolución de los precios y estimó que debería rondar los $200.000 para compensar la pérdida acumulada.
El técnico también advirtió que la situación genera resistencia a iniciar el trámite jubilatorio. Según explicó, muchos trabajadores intentan prolongar su actividad laboral ante la incertidumbre sobre el futuro del régimen previsional y el nivel de ingresos que percibirán una vez retirados.
Por último, cuestionó la administración del sistema previsional argentino y sostuvo que existe una distribución ineficiente de los recursos públicos. “A la caja de jubilaciones ingresa dinero de manera permanente, pero no hay información clara sobre el monto actual del fondo”, afirmó, y reclamó mayor transparencia en la gestión.
El escenario, concluyó, expone una pérdida sostenida del poder adquisitivo que impacta de manera directa en el consumo básico y en la calidad de vida de los adultos mayores.




















