Mientras Javier Milei sostiene que la situación económica mejora, datos sobre empleo, salarios y consumo muestran un escenario de deterioro sostenido.
El relato oficial y la economía real: tensiones en el modelo de Milei
En un contexto marcado por la caída del consumo, el deterioro de la actividad productiva y una inflación que no logra ceder, los salarios y el empleo en Argentina continúan sin mostrar señales claras de recuperación. Sin embargo, el presidente Javier Milei rechaza este diagnóstico y asegura que no existe una crisis laboral, calificando como “mentirosos” a quienes sostienen lo contrario.
Desde el inicio de su gestión, se perdieron en promedio 264 puestos de trabajo por día en el sector privado registrado, mientras que los salarios reales se ubican en niveles similares a los de 2009. A esto se suma una retracción del consumo masivo que ya acumula dos años consecutivos, lo que refuerza la percepción de un enfriamiento económico.
Durante un discurso en la Fundación Libertad, Milei sostuvo que la caída del poder adquisitivo afecta principalmente al sector público y defendió su política de ajuste. Incluso afirmó que su propio salario permanece sin cambios desde que asumió y que es uno de los más bajos entre los mandatarios de la región.
No obstante, distintos análisis económicos contradicen esa visión. Informes del Instituto Argentina Grande indican que los salarios continúan en descenso en comparación con 2023, tanto en el sector público como en el privado registrado. Además, destacan una pérdida acumulada del poder adquisitivo en la última década.
El deterioro del empleo también impacta en la capacidad de negociación de los trabajadores y en la dinámica salarial. Sectores como la construcción, la industria y los servicios figuran entre los más afectados por la pérdida de puestos de trabajo.
En relación al consumo, el presidente argumentó que se encuentra en niveles elevados debido a cambios en los hábitos, con mayor protagonismo del comercio electrónico y plataformas digitales. Sin embargo, mediciones privadas señalan que el gasto en productos básicos continúa en retroceso, reflejando la caída de los ingresos reales.
Otro punto de discusión es la evolución de la deuda. Milei aseguró que durante su gestión se redujo significativamente, aunque recientes medidas financieras muestran nuevas formas de endeudamiento destinadas a afrontar compromisos en moneda extranjera.
En este escenario, economistas advierten que la economía enfrenta tensiones estructurales y que la desaceleración inflacionaria, uno de los principales objetivos del Gobierno, aún no logra consolidarse en mejoras concretas para la población.
























