El balance de la gestión de Javier Milei muestra un patrón persistente de contracción del consumo: de 27 meses, solo tres registraron mejoras leves, configurando un ciclo de dos años consecutivos de caída en el gasto de los hogares. El dato no solo es negativo en términos absolutos, sino también relativos: cada año reciente empeora respecto del anterior, incluso sobre bases ya deprimidas.
Consumo en retroceso sostenido: caída generalizada con excepciones marginales.
Según la consultora Scentia, en marzo se registró una baja interanual del 5,1% en el consumo agregado, tendencia que se replica en los principales canales de venta. El intento metodológico de agrupar rubros —incluyendo e-commerce— para suavizar la caída perdió efectividad: incluso esa medición ampliada muestra retrocesos recientes, lo que sugiere una debilidad estructural más que sectorial.
En la comparación histórica, el deterioro supera incluso los niveles observados durante la gestión de Mauricio Macri, tanto en intensidad como en persistencia. La explicación converge en dos variables clave: el peso creciente de los costos fijos (particularmente tarifas) y la pérdida acelerada del poder adquisitivo salarial, que restringen el margen para consumo discrecional y afectan incluso bienes básicos.
El análisis por segmentos confirma la generalización de la caída: hipermercados (-7,1%), comercios barriales (-5,1%), kioscos (-4,5%) y mayoristas (-8,8%). Las únicas excepciones son farmacias (+0,9%) y el comercio electrónico (+34,4%), aunque este último representa una porción menor del total, lo que limita su capacidad de compensación. La contracción alcanza incluso categorías esenciales como alimentos y productos de higiene, evidenciando un ajuste en cantidades consumidas, no solo en calidad o sustitución.
Un dato relevante es la ineficacia de las promociones para revertir la tendencia: descuentos agresivos y facilidades de pago no logran sostener el volumen de ventas. Esto indica que la restricción no es de precios relativos sino de ingreso disponible.
En síntesis, el escenario describe una contracción extendida y profunda del consumo masivo, donde los pocos sectores en crecimiento no alcanzan a alterar la dinámica general. La persistencia del fenómeno refuerza la hipótesis de un problema macroeconómico de ingresos y estructura de costos, más que de comportamiento puntual del consumidor.























