Pero sí tengo algo que sobra y es lindo, que es música, música, música, sí…»-
¡Pero claro!.
¿Qué sería de nosotros sin la música?. Pero quien creó el universo lo llenó de sonidos y el hombre los ordenó para crear infinitas sucesiones.
La música y sus reglas me hicieron conocer el arte y ejercerlo como guitarrista y cantante. Además desarrolló mis campos perceptivos y hasta definió mi profesión docente entre otros regalos que me hizo. El camino recorrido es largo y no tiene fin, o mejor dicho, finalizará junto con mi vida y quedarán los registros como un legado.
La música me convirtió en un gestor de la cultura y un actor social con responsabilidad de transmitir los elementos que contribuyen a fortalecer nuestra identidad y trascender hacia otras culturas e identidades.
Y me posibilitó crear entornos que unió personas, amigos y colegas en múltiples circunstancias. Como hace unos días atrás, cuando fui invitado por la gran artista Anahí Taberna, música amiga de Junín y la profesora de Expresión Corporal y bailarina Alejandra Carolina Loguzzo para tocar juntos en «Jason Lago Club» de Laguna de Gómez.
https://www.instagram.com/reel/DUMMsYYEnZN/?igsh=bWd4NHZpNW05ZG91
Eso crea la música, encuentro de colegas para un ensamble de voces, guitarra, violín y castañuelas para disfrutar plenamente… ¡Gracias!.
¡Que haya otra!, -me dije – … y con un público así de respetuoso y atento.
Autoría: Carlos Soria y Alejandra Carolina Loguzzo.

















