El kiosquero Gustavo Canarozzo advirtió que la fuerte caída del consumo está afectando seriamente la rentabilidad del sector, al punto de que uno de sus locales opera a pérdida para mantenerse abierto. Según explicó, la demanda es cada vez más irregular, los clientes priorizan el ahorro y los comerciantes deben buscar proveedores fuera de Junín para reducir costos, aprovechando diferencias de precios que, en algunos casos, alcanzan el 35%.
Canarozzo también señaló que el movimiento comercial se desplazó hacia las avenidas de la periferia, mientras el centro registra una menor circulación de consumidores, especialmente durante los fines de semana. Además, sostuvo que la volatilidad en los precios de los proveedores obliga a los comerciantes a modificar permanentemente sus estrategias de compra.
El panorama local coincide con la situación nacional. De acuerdo con datos de la Unión de Kiosqueros de la República Argentina (UKRA), desde diciembre de 2023 cerraron alrededor de 41.000 kioscos en el país, como consecuencia de la retracción del consumo y la pérdida del poder adquisitivo. La entidad atribuye la crisis al cambio en los hábitos de compra de los consumidores, que priorizan los gastos esenciales y reducen las compras impulsivas, una tendencia que compromete la sustentabilidad de miles de pequeños comercios.
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Fuente: La Verdad Online
























