El entonces secretario de Derechos Humanos, Alberto Baños, nombró a su profesor de bajo como director del Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti cuatro meses después de disponer su cierre. Trabajadores denunciaron que nunca lo vieron ni tuvieron contacto con él, pese a que percibió un suplemento por función ejecutiva.
Cuatro meses después de ordenar el cierre del Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti y licenciar a todo su personal, el entonces secretario de Derechos Humanos, Alberto Baños, avanzó con la designación de un director para la institución. La persona elegida fue Víctor Sebastián Ladino, quien mantenía un vínculo personal con Baños, ya que era su profesor de bajo eléctrico.
La designación transitoria de Ladino al frente del centro cultural, que funciona dentro del Espacio Memoria y Derechos Humanos (ex ESMA), fue formalizada mediante una resolución publicada en el Boletín Oficial. El nombramiento abarcó un período en el que el espacio ya no estaba en funcionamiento e incluyó el pago de un suplemento adicional por función ejecutiva.
La medida generó sorpresa entre trabajadores y referentes del predio de Avenida del Libertador, dado que el Conti —creado en 2008 por Eduardo Jozami— permanecía cerrado. Desde la Subsecretaría de Derechos Humanos (SDH) señalaron que nunca tuvieron contacto con Ladino ni lo vieron desempeñar tareas en el lugar.
Durante su gestión al frente de la SDH, Baños había anticipado internamente que Ladino sería quien conduciría el Conti. Sin embargo, el director nunca se presentó formalmente. Ante consultas de delegados sindicales, funcionarios del área aseguraron que trabajaba de manera remota y que mantenía reuniones periódicas con Baños fuera del predio.
Según trascendió, Ladino presentó distintos proyectos culturales vinculados a la memoria y la música, como un cancionero y un espectáculo sobre el rock durante la dictadura. No obstante, trabajadores del organismo sostienen que el centro cultural permaneció inactivo durante todo el período de su designación.
El cierre del Conti fue comunicado al personal a través de un mensaje que argumentaba una supuesta reestructuración interna. De los cerca de cien trabajadores que integraban el espacio, solo quedaron alrededor de treinta, incluyendo empleados reasignados tras la eliminación del INADI.
Excoordinadores y delegados gremiales cuestionaron con dureza la decisión. Señalaron que el nombramiento se produjo cuando el centro ya estaba cerrado y que Ladino cobró durante varios meses sin cumplir funciones visibles, lo que consideraron contradictorio con el discurso oficial de ajuste y optimización del gasto público.
La designación se extendió hasta que una nueva estructura de la Subsecretaría de Derechos Humanos eliminó la dirección del Conti, integrándola a otra dependencia. Consultado por Junin Al Minuto, Ladino declinó realizar declaraciones públicas.
Tras la salida de Baños de la función pública, quedó pendiente el futuro del Centro Cultural Haroldo Conti, que continúa cerrado. Los trabajadores buscan definiciones sobre la reapertura del espacio y la continuidad de su tarea, orientada a la construcción de memoria a través del arte y la cultura.





















