La Iglesia y el Gobierno, otro capítulo de la “batalla cultural”

El vínculo entre el Gobierno nacional y la Iglesia Católica atraviesa su peor momento y se limita a contactos formales. Desde el episcopado advierten por el impacto de las políticas oficiales en los sectores más vulnerables y cuestionan la falta de diálogo.

Política

Las relaciones entre el Gobierno de Javier Milei y el episcopado católico argentino se encuentran en su punto más bajo y reducidas prácticamente a intercambios institucionales. Desde la Iglesia, distintos obispos vienen alertando sobre las consecuencias sociales que generan las políticas oficiales, especialmente en los sectores más pobres y vulnerables.

Durante la campaña presidencial, Milei mantuvo fuertes enfrentamientos discursivos con el papa Francisco, a quien llegó a descalificar públicamente. Con el correr del tiempo y ya en funciones, el mandatario moderó su postura, pidió disculpas y mantuvo un encuentro con el entonces pontífice en el Vaticano. Sin embargo, el distanciamiento con la conducción de la Iglesia argentina nunca se revirtió.

El episcopado local continuó alineado con las orientaciones pastorales de Francisco y luego de León XIV, una línea que se ratificó con la elección de las autoridades de la Conferencia Episcopal Argentina. Tras la presidencia de monseñor Oscar Ojea, asumió el arzobispo de Mendoza, Marcelo Colombo, quien adoptó un perfil más directo en sus declaraciones públicas, con especial énfasis en la defensa de los pobres, las personas con discapacidad y los sectores excluidos. Según expresó en distintas oportunidades, desde el Gobierno “no hay escucha” frente a los planteos de la Iglesia.

En 2025, tras la muerte de Francisco, el Ejecutivo nacional especuló con un posible giro en la orientación pastoral del Vaticano. No obstante, el nuevo papa Robert Prevost reafirmó la centralidad de la opción por los pobres y el respaldo a los movimientos sociales, lo que reforzó la posición de los obispos argentinos.

A lo largo del año, las críticas de la Iglesia se concentraron en los efectos de las políticas sociales y económicas. Desde la Conferencia Episcopal se advirtió que la retirada del Estado deja espacio al narcotráfico, se cuestionó la subordinación de la política a la economía y se sostuvo que el mercado, por sí solo, no garantiza inclusión social ni desarrollo humano integral. También hubo expresiones de solidaridad con trabajadores de la salud, jubilados, universidades públicas y otros sectores afectados.

Mientras tanto, Cáritas, parroquias, capillas y organizaciones de base continuaron con tareas de asistencia en los barrios populares, destacándose el trabajo de los Hogares de Cristo en la contención de jóvenes con consumos problemáticos.

Frente a estas posturas, el Gobierno optó por enfriar la relación. No hubo encuentros directos entre Milei y Colombo desde que este último asumió la presidencia del episcopado. Las comunicaciones se canalizan únicamente a través de la Secretaría de Culto y Civilizaciones de la Cancillería, un ámbito que hoy no funciona como espacio de diálogo efectivo.

En paralelo, el Ejecutivo avanzó con recortes que también afectaron a obras sociales de la Iglesia, sin excepciones, incluyendo a Cáritas. Al mismo tiempo, parte de los fondos destinados a asistencia social comenzaron a canalizarse hacia iglesias evangélicas, en particular aquellas nucleadas en ACIERA, organización que mantiene un vínculo fluido con el oficialismo y firmó convenios para la gestión de comedores comunitarios.

En este contexto, referentes evangélicos cercanos al Gobierno participaron de actos oficiales y expresaron respaldo público a la gestión presidencial, mientras que otras voces del ámbito religioso evitaron alineamientos partidarios explícitos.

Así, la disputa política y cultural impulsada por el oficialismo también se traslada al terreno religioso. La falta de diálogo, el distanciamiento con la Iglesia Católica y el acercamiento selectivo a otros credos configuran un nuevo frente de tensión, donde el Gobierno privilegia el respaldo explícito y responde con recortes y silencios ante las críticas.

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La agenda paralela de Milei En pleno incendio en la Patagonia, el Gobierno reavivó reuniones en La Rosada. El Presidente participará del Jesús María y luego irá a la firma del acuerdo del Mercosur. Melisa Molina Por Melisa Molina 15 de enero de 2026 – 0:01 X Bluesky Facebook Linkedin WhatsApp Telegram Mail Javier Milei El Presidente volvió a su agenda en Balcarce 50 y planificó su agenda. (JUAN MABROMATA/AFP) Poco a poco la Casa Rosada empieza a despertar del letargo del mes de enero. El presidente Javier Milei estuvo este miércoles en Balcarce 50 –después de días de no aparecer en su despacho– para tener una serie de reuniones y delinear su agenda de viajes. El viernes el mandatario viajará a Córdoba junto a su hermana para participar del festival Jesús María y el sábado, en tanto, aterrizará en Paraguay para presenciar la firma del acuerdo Mercosur-Unión Europea. El domingo, por último, partirá con rumbo a Davos para disertar en el foro que lleva el nombre de esa ciudad en Suiza. El miércoles hubo actividad en la Casa Rosada en dos despachos: En el del Presidente y en el del asesor sin cargo Santiago Caputo. Milei se reunió, junto al ministro de Economía Luis “Toto” Caputo, a una delegación de la empresa MidOcean Energy, una firma de Gas Natural Licuado (GNL) creada y administrada por EIG Global Energy Partners (EIG). Luego, el mandatario recibió en la casa de gobierno las cartas credenciales de manos del nuevo embajador de Italia en el país, Fabrizio Nicoletti. Por último, antes de partir a la Quinta de Olivos, el Presidente se fotografió en su despacho con los hermanos argentinos David y Ariel Cunio, que habían sido secuestrados por Hamas el 7 de octubre de 2023. Otra ala que estuvo activa este miércoles en la Casa Rosada fue la que ocupa Santiago Caputo. Por el despacho de él, ubicado en el salón Martín Fierro, pasó el titular de YPF, Horacio Marin, que no participó de la reunión de Milei con la delegación de MidOcean, y también estuvo con el asesor sin cargo el secretario de Justicia, Sebastián Amerio. La reunión entre Caputo y Amerio estuvo vinculada a la reforma penal en la que trabajan Patricia Bullrich y también la cartera de Justicia. Según confirmaron a este diario, el texto que ingresará en sesiones extraordinarias se encuentra en su redacción final y no incluirá allí la baja de la edad de imputabilidad. Ese tema en particular forma parte del proyecto de ley Penal Juvenil, que ya fue presentado y sigue con vigencia en el Congreso. Por otra parte, aseguran que no se eliminará del código penal la figura del femicidio, otro de los rumores que había circulado durante el último tiempo. El viernes, en tanto, los pasillos de la Casa Rosada volverán a tener actividad porque se desarrollará la primera reunión formal del año de la mesa política. Allí asistirán, si nada cambia, el presidente y su hermana. Estará, además, encabezada por el jefe de gabinete Manuel Adorni y asistirán el ministro del Interior Diego Santilli, Santiago Caputo y la senadora Patricia Bullrich. El eje central de ese encuentro será el temario de sesiones extraordinarias. El oficialismo llamaría a las mismas para el mes de febrero con la prioridad de aprobar la reforma laboral. Luego, por la noche, Milei partirá junto a su hermana rumbo a Córdoba, donde aterrizará en el aeropuerto Ambrosio Taravella, para luego trasladarse en helicóptero y participar del festival en la ciudad de Jesús María. Se espera que a ese evento asistan unas 25 mil personas. El que no los recibirá será el gobernador Martín Llaryora que, según confirmaron desde su entorno a este diario, continuará de vacaciones y piensa retomar la actividad oficial recién el lunes que viene. El que actuará como “anfitrión”, será el diputado nacional Gabriel Bornoroni, de La Libertad Avanza. El ministro del Interior Diego Santilli, en tanto, sigue con su gira por las provincias. El jueves irá a ver a Alfredo Cornejo a Mendoza y el mismo viernes recibirá en su despacho de Casa Rosada a Sergio Zillioto de La Pampa, con quien se iba a reunir el lunes. Por otra parte, Santilli suspendió el viaje que tenía planificado este miércoles a la provincia de Chubut por lluvias en la zona de los incendios. El sábado, una vez de regreso después de participar del festival en Córdoba, Milei se volverá a subir a un avión con destino a Asunción, Paraguay. Allí estará presente durante la firma del acuerdo Unión Europea- Mercosur junto a los presidentes de Uruguay y Paraguay. Los que rubricarán el acuerdo, sin embargo, serán los cancilleres de los cuatro países miembro. Por último, el domingo Milei viajará a Davos para participar del foro internacional que lleva ese nombre. La primera vez que Milei viajó a Suiza para participar de ese evento fue en enero de 2024, a un mes de su asunción. La segunda, en tanto, fue en enero de este año. El lema de la edición 2026 será “un espíritu de diálogo”. En esta ocasión, al igual que las anteriores, el presidente argentino se prepara para volver a despotricar en su discurso “en contra del wokismo”, y también se espera que hable de la situación en Venezuela, a favor del intervencionismo que ejerce el gobierno de Estados Unidos. En la última edición del foro de Davos, Milei había dicho que “en sus versiones más extremas, la ideología de género constituye lisa y llanamente abuso infantil”, y que “los homosexuales son pedófilos”. En su lista de viajes al exterior planificada para este año, además del viaje a Davos, entre el 9 y el 11 de marzo Milei volverá a viajar a Estados Unidos para participar de la “Argentina Week”, en Nueva York. Además, a principios de diciembre, en una entrevista que dio al medio inglés The Thelegraph, confirmó que viajará a Inglaterra en el primer semestre del 2026, con una agenda que no priorizará el reclamo histórico por la soberanía sobre las Islas Malvinas.

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