No es normal vivir con cansancio constante.

El cansancio permanente no debería formar parte de la vida diaria.

Opinión

VIVIR CANSADOS NO ES NORMAL

Nos levantamos cansados. Llegamos cansados. Dormimos cansados.

Y aún así seguimos, como si el agotamiento fuera parte obligatoria de la vida adulta.

No lo es. Pero lo aprendimos.

En los últimos años, el cansancio dejó de ser una excepción para convertirse en un estado permanente. Ya no hablamos solo de estrés laboral o de semanas difíciles, sino de un agotamiento profundo, físico y emocional, que atraviesa a personas de todas las edades. Un cansancio que no se va durmiendo un poco más.

Se lo llama burnout, desgaste emocional, fatiga crónica. Pero más allá del nombre, el problema es el mismo: hemos normalizado vivir exhaustos. Especialmente en mujeres, cuidadores, personal de salud y trabajadores que sostienen múltiples roles, el cuerpo empieza a pasar factura cuando la exigencia no da tregua.

El cuerpo siempre avisa. Insomnio, contracturas, dolores constantes, ansiedad, olvidos, irritabilidad, desgano. Sin embargo, solemos callar esas señales con frases aprendidas: “es normal”, “ya se me va a pasar”, “hay gente peor”. Así, el cansancio se vuelve silencioso y peligroso.

Vivimos en una sociedad que romantiza el “aguantar”, el “poder con todo”, el no frenar nunca. Pero sostenerse en ese modo no es fortaleza: es desgaste. Y cuando el cansancio se vuelve crónico, ya no hablamos de falta de descanso, sino de un modo de vida que necesita ser revisado. El agotamiento no es falta de voluntad ni debilidad. Es una señal clara de que algo no está funcionando. Pedir ayuda, hablar, consultar, no es rendirse: es escucharse a tiempo. Porque cuando las señales se ignoran, el cuerpo deja de susurrar y empieza a gritar.

Vivir cansados no debería ser el precio de estar vivos.

Mateo 11: 28 – 30 NTV Luego dijo Jesús: «Vengan a mí todos los que están cansados y llevan cargas pesadas, y yo les daré descanso. Pónganse mi yugo. Déjenme enseñarles, porque yo soy humilde y tierno de corazón, y encontrarán descanso para el alma. Pues mi yugo es fácil de llevar y la carga que les doy es liviana».

El llamado es para todos: ¡Dios no excluye a nadie!. Todos los que se sientan de esa forma, pueden acudir a Él libremente para recibir alivio y descanso. ¡Es maravilloso!. Sin embargo, el cansancio del que habla el versículo no es uno físico, sino, sobre todo, cansancio espiritual. Él invita a todos los que están cansados de cargar con el peso de las angustias, malas decisiones a acercarse a Él para aliviar su carga. Dios desea liberarnos a todos, Por eso, envió a Jesús al mundo, para que pudiéramos recibir su perdón y librarnos del peso eterno. Cristo llevó literalmente la carga de nuestro pecado sobre él y, por medio de su sacrificio en la cruz, nos libró del castigo eterno.

Si sentís la necesidad de hablar con alguien, sin ser juzgado, no dudes en comunicarte con nostros. :  https://www.instagram.com/faca.beula?igsh=cDJueGw1aXZyNWg0,  o por Whatsapp al + 59 4 1154664466. facabeula@gmail.com

Estamos para acompañarte.

Autoría: Beula, Fanny Hefzi Pereyra y Alejandra Carolina Loguzo.

 

 

 

 

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