Hola queridos lectores. Espero que, como yo, ustedes también hayan estado esperando la nota de los días miércoles.
La semana pasada pudimos conocer un poco más a quienes trabajan codo a codo con los cirujanos: los héroes sin capa, los instrumentadores quirúrgicos. Conocimos las tareas que llevan a cabo, cómo se transforman ante una emergencia, sus responsabilidades y el rol fundamental que cumplen dentro del quirófano.
Pero así como no se conoce demasiado sobre sus labores, tampoco se habla de aquello a lo que se exponen, de las afecciones y lesiones que deja esta profesión que se elige estudiar con tanto amor.
El personal de salud se enfrenta diariamente a múltiples riesgos a lo largo de su jornada laboral: riesgos químicos, psicológicos, infecciosos, entre otros. En esta oportunidad, el foco está puesto en los riesgos ergonómicos que afectan particularmente a los instrumentadores quirúrgicos.
¿Qué son los riesgos ergonómicos?:
- Posturas forzadas: mantener cuello, tronco, hombros o muñecas en posiciones antinaturales durante largos períodos para alcanzar instrumental o asistir al cirujano, como inclinarse sobre la mesa operatoria.
- Movimientos repetitivos: gestos finos constantes con manos y dedos que afectan muñecas, codos y manos.
- Manipulación de cargas: levantar, mover o sostener instrumental pesado, bandejas o equipos, y asistir en el posicionamiento de pacientes para facilitar las maniobras del cirujano.
- Bipedestación o sedestación prolongada: permanecer de pie o sentado en una misma postura durante horas, sobrecargando la columna y las extremidades inferiores.
- Fuerza excesiva: aplicación constante o inadecuada de fuerza en mandos, pedales o herramientas.
- Diseño inadecuado del puesto de trabajo: mobiliario mal diseñado, organización deficiente del área de trabajo y falta de ayudas mecánicas.
Consecuencias
Estas condiciones pueden generar:
- Trastornos musculoesqueléticos (TME): tendinitis, síndrome del túnel carpiano, cervicalgias, lumbalgias, bursitis, entre otros.
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Fatiga y dolor: molestias que, con el tiempo, pueden evolucionar a dolor crónico, incluso fuera del horario laboral.
Lesiones físicas y de seguridad:
- Cortaduras y pinchazos: accidentes con instrumental cortopunzante como bisturíes y agujas.
- Quemaduras: por contacto con electrobisturí, instrumental caliente o vapor del autoclave.
- Caídas: provocadas por pisos mojados con distintos líquidos.
- Alteraciones visuales: por la exposición prolongada a la lámpara cialítica.
Riesgos biológicos y químicos:
- Exposición a sangre, fluidos corporales y patógenos durante las cirugías.
- Contacto con agentes químicos utilizados en los procesos de limpieza y esterilización.
Riesgos físicos
- Ruido: generado por maquinaria de anestesia, monitores y bisturíes eléctricos.
- Temperaturas extremas: ambientes fríos propios del quirófano.
- Radiación: exposición a intensificadores de imagen en determinadas cirugías.
Estrés psicosocial: A todo esto, se suma la alta responsabilidad, la concentración extrema, el manejo constante de emergencias y el estrés propio de un entorno de alta presión.
Detrás de cada cirugía exitosa hay un instrumentador quirúrgico que, en silencio, sostiene no solo el instrumental, sino también su propio cuerpo y su salud.
Mientras la atención suele centrarse en el acto quirúrgico, pocas veces se mira el costo físico y emocional que pagan quienes permanecen horas de pie, atentos a cada movimiento, sin margen de error.
Visibilizar estos riesgos no es sólo reconocer una profesión: es entender que cuidar a quienes cuidan también salva vidas.

Autoría: Beula, Fanny Hefzi Pereyra y Alejandra Carolina Loguzzo.























