Desde Fundación Estrellas Amarillas advierten sobre la alta siniestralidad en la Ruta Nacional 5 y exigen obras estructurales para reducir los choques fatales.
Crecen las muertes en la Ruta 5 y reclaman avanzar con la autovía
La Ruta Nacional 5 volvió al centro del debate tras una serie de accidentes fatales recientes, entre ellos un choque frontal ocurrido en Chivilcoy que dejó una víctima mortal. El hecho reactivó los reclamos por obras de infraestructura que reduzcan los riesgos en uno de los corredores más transitados del país.
Según datos presentados por la Fundación Estrellas Amarillas, la mayoría de los siniestros fatales en esta vía corresponde a colisiones frontales, el tipo de impacto más letal y, en gran medida, evitable con una separación física de carriles. Este dato refuerza el diagnóstico de que el problema no es coyuntural, sino estructural.
En ese marco, la entidad volvió a exigir la transformación de la ruta en autovía, señalando que su diseño actual resulta obsoleto frente al volumen de tránsito, especialmente de transporte pesado. La traza conecta regiones productivas clave y soporta una circulación que supera ampliamente su capacidad, lo que incrementa la probabilidad de accidentes graves.
El análisis también cuestiona percepciones habituales: la mayor cantidad de muertes ocurre durante el día y no por la noche, lo que desplaza el foco desde la visibilidad hacia factores como la infraestructura deficiente y las conductas de manejo, entre ellas el exceso de velocidad.
Ante la falta de avances en obras de gran escala, se proponen medidas paliativas como la instalación de radares, mayores controles y la intervención en puntos críticos. Sin embargo, desde una perspectiva crítica, estas acciones aparecen como respuestas parciales frente a un problema de fondo que requiere inversión sostenida.
Además, se plantean alternativas de financiamiento mixto, con participación del sector privado y reasignación de recursos fiscales, lo que evidencia una búsqueda de soluciones en un contexto de restricciones presupuestarias.
En síntesis, el reclamo por la autovía no solo responde a una demanda histórica, sino a una urgencia respaldada por datos: sin cambios estructurales, la Ruta Nacional 5 continúa operando como un corredor de alto riesgo donde la siniestralidad se mantiene elevada.





















