La directora de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, Tulsi Gabbard, afirmó que Irán no retomó su programa de enriquecimiento de uranio tras los ataques militares del año pasado, en una declaración que contradice los planteos del presidente Donald Trump.
Durante su exposición ante el Senado, la funcionaria sostuvo que el programa nuclear iraní fue destruido en el marco de la denominada “Operación Martillo de Medianoche”, llevada a cabo durante la llamada Guerra de los 12 días en junio de 2025.
“Como resultado de la operación, el programa de enriquecimiento nuclear de Irán fue aniquilado. Desde entonces no se han realizado esfuerzos para reconstruir su capacidad”, señaló.
Las declaraciones contrastan con la postura de Trump, quien había advertido en reiteradas ocasiones que Irán se encontraba cerca de desarrollar un arma nuclear.
En su informe, Gabbard también indicó que, si bien el país sufrió daños significativos —incluidos ataques a su estructura de liderazgo—, el régimen se mantiene en funcionamiento. En ese contexto, mencionó la muerte del líder supremo Ali Jamenei como uno de los golpes más relevantes.
La funcionaria explicó que, pese a las pérdidas, Irán conserva su estructura estatal y podría iniciar en el futuro un proceso de reconstrucción de sus capacidades militares.
Durante la audiencia, evitó responder si había advertido previamente sobre posibles represalias iraníes ante una ofensiva militar, al señalar que no revelaría conversaciones internas con el Ejecutivo.
El escenario se da en medio de tensiones dentro del propio gobierno estadounidense, tras la renuncia de Joe Kent, quien se desempeñaba como director del Centro Nacional contra el Terrorismo. El funcionario dejó su cargo en desacuerdo con la ofensiva contra Irán, al considerar que el país no representaba una amenaza inminente.
En paralelo, el vicepresidente JD Vance buscó llevar tranquilidad al asegurar que Estados Unidos no se involucrará en un conflicto prolongado. Según indicó, la estrategia apunta a impedir que Irán desarrolle armas nucleares sin avanzar hacia una guerra de largo plazo.
El conflicto en Medio Oriente continúa generando repercusiones tanto en el plano internacional como dentro de la política estadounidense, donde persisten diferencias sobre el alcance y los objetivos de la intervención militar.