La dirigente de Revolución Ciudadana regresó a su país tras seis años de asilo en México y alertó sobre el avance de gobiernos de derecha en la región, la persecución política y el deterioro social e institucional ecuatoriano.
Gabriela Rivadeneira advirtió sobre la profunda crisis que atraviesa Ecuador
Gabriela Rivadeneira volvió a Ecuador luego de permanecer seis años asilada en México, tras haber sido perseguida judicial y políticamente durante el gobierno de Lenín Moreno. Su regreso se produjo en un contexto que definió como crítico, tanto a nivel nacional como regional, marcado por lo que describió como una avanzada de sectores de derecha “retrógrada y fascista” en América Latina.
Rivadeneira recordó que su exilio comenzó luego de las protestas de octubre de 2019, cuando fue acusada de instigación y tentativa de golpe de Estado en el marco de una estrategia de judicialización de la política. Según relató, durante ese período sufrió allanamientos, seguimientos y hostigamiento hacia su entorno familiar, incluso con la detención de su padre, causa que luego fue archivada. Afirmó que estos mecanismos forman parte del lawfare aplicado contra dirigentes de izquierda en la región.
Consultada sobre la situación actual, señaló que la persecución política no cesó y mencionó la continuidad de causas judiciales contra referentes de Revolución Ciudadana, como el vicepresidente Jorge Glas, a quien calificó como preso político, y el expresidente Rafael Correa, que permanece en Bélgica con una condena que le impide participar en la vida política.
En cuanto al presente del país, Rivadeneira sostuvo que Ecuador atraviesa una crisis “multidimensional”, con un fuerte deterioro en materia de seguridad, institucionalidad y soberanía. Remarcó que, en pocos años, el país pasó de ser uno de los más seguros de la región a ubicarse entre los más violentos, situación que vinculó al avance del crimen organizado y a decisiones políticas de los gobiernos recientes.
Pese a este escenario, aseguró que asumirá riesgos personales para ejercer la conducción de Revolución Ciudadana y reorganizar el espacio político. Indicó que el objetivo es fortalecer la estructura interna, reconstruir el trabajo territorial y prepararse para los próximos desafíos electorales, especialmente las elecciones locales, que consideró claves para rearmar una fuerza desde abajo.
Finalmente, planteó la necesidad de recuperar la soberanía nacional y defender la Constitución vigente, al tiempo que cuestionó la injerencia de agencias extranjeras y denunció posibles vínculos entre sectores del poder y el narcotráfico. Según expresó, la disputa política en Ecuador forma parte de un escenario regional más amplio, en el que se enfrentan modelos que defienden el status quo y otros que buscan sostener derechos, dignidad y autonomía de los pueblos.





















