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Evo Morales apuntó contra Cerimedo y cuestionó su influencia en el gobierno boliviano.

Cerimedo es un consultor político argentino vinculado a la estrategia digital de Javier Milei y que, según distintas fuentes bolivianas, actúa como asesor personal de Paz, aunque sin un cargo oficial dentro del Estado. Su participación en reuniones y actividades del entorno presidencial generó cuestionamientos políticos en Bolivia, incluso pedidos legislativos para conocer qué funciones cumple, quién financia su actividad y qué relación contractual mantiene con el Gobierno.

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El expresidente boliviano Evo Morales calificó a Fernando Cerimedo como “agente del imperio” y cuestionó el nivel de influencia que el empresario argentino habría adquirido dentro del entorno del actual presidente de Bolivia, Rodrigo Paz Pereira.

Las declaraciones se produjeron luego de la detención de Cerimedo en Bolivia, en el marco de la investigación por el presunto intento de femicidio de su pareja, Nadia Beller, quien fue atacada a balazos en Santa Cruz de la Sierra. Beller señaló a Cerimedo como responsable del ataque y también vinculó el episodio con supuestas denuncias de corrupción dentro del gobierno boliviano. Estas acusaciones deberán ser determinadas por la investigación judicial.

Morales sostuvo que la presencia de Cerimedo en Bolivia no sería circunstancial. Según afirmó, durante la campaña electoral de Paz participaron consultoras y grupos extranjeros vinculados a la estrategia política y comunicacional del entonces candidato. Posteriormente, distintos medios y funcionarios habrían señalado a Cerimedo como una figura con capacidad de decisión sobre la comunicación del Gobierno.

El dirigente boliviano también cuestionó la contradicción existente respecto del vínculo entre Cerimedo y Paz. Mientras el presidente habría presentado al empresario como profesor de su hija, Morales afirmó que tanto funcionarios como el propio Cerimedo lo identificaron como asesor personal y privado del mandatario.

La trayectoria política del empresario argentino también fue puesta en discusión. Morales recordó sus vínculos con las campañas de Javier Milei en Argentina y Jair Bolsonaro en Brasil, presentándolo como parte de una red de consultores y operadores políticos de derecha que trasciende las fronteras nacionales.

El conflicto entre ambos se habría intensificado en mayo, cuando Cerimedo publicó en redes sociales acusaciones contra Morales, vinculándolo con delitos graves. El expresidente interpretó incluso la expresión “tic-tac” utilizada en aquel mensaje como una posible amenaza.

En ese contexto, Morales encuadró el caso Cerimedo dentro de un escenario político más amplio, marcado por acusaciones de corrupción, intervención de actores extranjeros y disputas por el control de la comunicación política. Sin embargo, resulta necesario diferenciar las denuncias y caracterizaciones políticas de los hechos que actualmente son objeto de investigación judicial.

El exmandatario volvió entonces a cuestionar el papel de Cerimedo y retomó una acusación particularmente grave atribuida a Beller: que el empresario habría sido “agente de la CIA”. Morales utilizó esa referencia para reforzar su caracterización de Cerimedo como un “agente del imperio”, expresión con la que busca presentar su actividad política como parte de una estrategia de influencia extranjera.

Morales describió además el método político que atribuye al empresario: generar confrontación, profundizar la polarización y enfrentar a distintos sectores de la sociedad. En su interpretación, estas prácticas estarían asociadas a discursos de discriminación, racismo y autoritarismo.

Finalmente, el expresidente vinculó estas acusaciones con su propia situación política. Aseguró que primero fue presentado como una figura histórica positiva y posteriormente como alguien cuya salida era inminente, lo que interpretó como parte de una campaña destinada a perjudicarlo.

La cuestión central del planteo de Morales es, por lo tanto, la presunta utilización de operadores extranjeros y estrategias de confrontación política en Bolivia. Sin embargo, las acusaciones sobre vínculos con organismos de inteligencia, corrupción o participación en determinados hechos deben distinguirse de los elementos que puedan ser acreditados formalmente por las investigaciones judiciales.

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