Dos hermanas argentinas presentaron en España la primera querella criminal por “exilio forzado” en el marco de los crímenes cometidos durante el franquismo. La denuncia fue impulsada por Sonia y Silvia Garófalo Robles por el caso de su abuelo, Luis Robles, con el acompañamiento de la Coordinadora Estatal de Apoyo a la Querella Argentina.
El abogado de la causa, Jacinto Lara, explicó que desde el punto de vista del derecho internacional, el exilio forzado puede ser considerado un crimen de lesa humanidad cuando forma parte de un ataque sistemático contra la población civil. La querella fue presentada en los tribunales de Barcelona, lugar donde residía Robles antes de exiliarse.
Según detalló el letrado, la acción judicial apunta contra responsables militares y autoridades gubernamentales del régimen de Francisco Franco, aunque aclaró que la eventual responsabilidad penal se encuentra extinguida debido al fallecimiento de los implicados. Sin embargo, remarcó la importancia de alcanzar una “verdad judicial” que permita combatir la impunidad y generar un impacto social y educativo.
Esta presentación se suma a más de 150 querellas impulsadas desde 2016 para investigar delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura franquista, aunque la mayoría fueron archivadas por la aplicación de la Ley de Amnistía de 1977, la prescripción de los delitos y otros obstáculos legales. Actualmente, solo un pequeño número de causas continúa en trámite.
Las denunciantes afirmaron que su objetivo no es económico, sino obtener justicia y visibilizar las consecuencias del exilio. En ese sentido, reclamaron que el Estado español avance en el juzgamiento de los responsables, siguiendo el camino de otros países como Argentina.
Luis Robles, trabajador de la construcción y militante de organizaciones anarquistas como la Confederación Nacional del Trabajo y la Federación Anarquista Ibérica, se exilió en Francia tras la Guerra Civil Española. Allí fue internado en campos de refugiados y posteriormente obligado a trabajar para estructuras vinculadas al régimen nazi durante la Segunda Guerra Mundial.
Tras escapar, participó en acciones contra las fuerzas de ocupación en Francia y, años más tarde, se radicó en Argentina, donde vivió hasta su fallecimiento en 1984. La querella busca ahora que su historia, y la de miles de exiliados, sea reconocida judicialmente como parte de los crímenes del franquismo.