El Banco Central obtuvo un préstamo por 3.000 millones de dólares a un año, garantizado con bonos soberanos, que posibilitó reunir los fondos necesarios para afrontar un pago de deuda por más de 4.200 millones de dólares.
Un crédito de seis bancos internacionales permitió cubrir un vencimiento clave de deuda
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) cerró un financiamiento por 3.000 millones de dólares con un consorcio de seis bancos internacionales, que será destinado a cubrir los vencimientos de deuda por unos 4.250 millones de dólares correspondientes a títulos soberanos que operan en los próximos días.
Entre las entidades que participaron del crédito se destaca la presencia del Bank of China, en un contexto de tensiones diplomáticas entre el Gobierno argentino y la potencia asiática, producto del alineamiento del presidente Javier Milei con la política exterior de Donald Trump. A pesar de ese escenario, el banco estatal chino se sumó al acuerdo y formará parte del esquema que permitió financiar el primer pago de deuda del año.
Además del Bank of China, integran el grupo prestamista el BBVA y el Santander, de España, junto con Deutsche Bank, JP Morgan y Goldman Sachs. No se detalló públicamente la participación ni el monto aportado por cada una de las entidades.
De acuerdo con fuentes oficiales, el BCRA recibió propuestas por un total de 4.400 millones de dólares, aunque finalmente tomó 3.000 millones a un plazo de 372 días. El costo financiero de la operación se fijó en una tasa anual del 7,4%, equivalente a la tasa de referencia en dólares más un spread de 400 puntos básicos.
Como respaldo del préstamo, el Banco Central entregó bonos de deuda en dólares —Bonar 2035 y 2038— por un valor nominal de 5.000 millones de dólares, bajo la modalidad de un acuerdo de recompra (REPO, por sus siglas en inglés).
Desde la autoridad monetaria destacaron que la operación se inscribe “en el conjunto de medidas implementadas por el BCRA desde el inicio de la gestión, orientadas a fortalecer las reservas internacionales del país”. Asimismo, subrayaron que “el fuerte interés demostrado por los principales bancos internacionales afianza el proceso de normalización en el acceso a los mercados de crédito”, en un contexto de reducción del riesgo país y de ordenamiento macroeconómico.
En ese sentido, el organismo señaló que el nuevo REPO “ratifica la capacidad del BCRA para acceder a instrumentos de financiamiento en condiciones de mercado y gestionar de manera eficiente su liquidez en moneda extranjera, reforzando la solidez de su balance y la posición de reservas internacionales”.
Según estimaciones privadas, el Tesoro Nacional ya disponía de aproximadamente 1.700 millones de dólares en cuentas propias dentro del Banco Central, lo que permitía cubrir gran parte del vencimiento. A ello se sumó el ingreso previsto por unos 707 millones de dólares correspondientes a los cánones de concesión abonados por las empresas adjudicatarias de las centrales hidroeléctricas del Comahue.
Si bien en el mercado se daba por descontado que el Gobierno cumpliría con el pago de los bonos soberanos en tiempo y forma, persistían dudas sobre el mecanismo elegido para obtener los fondos. El anuncio del crédito REPO por 3.000 millones de dólares terminó por despejar esas incógnitas.
El acuerdo con los bancos internacionales se venía negociando desde hacía varios meses. En un primer momento, desde el Gobierno se había deslizado la posibilidad de un financiamiento por hasta 7.000 millones de dólares, aunque las exigencias en materia de garantías demoraron el cierre definitivo.
Finalmente, el préstamo se concretó en condiciones más favorables que en operaciones anteriores. En enero del año pasado, el financiamiento había sido por 1.000 millones de dólares con una tasa del 8,8% anual; en junio de 2025, se amplió a 2.000 millones con un costo del 8,25%; y en esta oportunidad, el monto ascendió a 3.000 millones con una tasa del 7,4%, marcando una reducción progresiva del costo financiero.






















