La firma generó rechazo en redes tras recomendar productos importados y justificar retiros de personal, lo que derivó en críticas masivas y un intento de aclaración.
Lumilagro quedó en el centro de la polémica y tuvo que retractarse
La empresa Lumilagro enfrentó una fuerte reacción negativa luego de publicar en redes sociales un mensaje en el que sugería optar por productos importados y relativizaba el impacto de la reducción de su plantilla laboral. La publicación, que se viralizó rápidamente, fue interpretada como un respaldo a la desindustrialización y una desvalorización del trabajo local.
El episodio se inscribe en un contexto reciente en el que la firma desvinculó a más de 170 operarios en su planta de Tortuguitas, en el marco de una estrategia de reconversión productiva basada en la importación desde China. La combinación de ambas decisiones amplificó el malestar y derivó en llamados a boicotear la marca.
Ante la presión, la empresa eliminó el contenido original y difundió un nuevo mensaje en el que buscó matizar su postura. Allí sostuvo que no hubo despidos, sino retiros voluntarios acordados, y justificó las medidas como necesarias para sostener la competitividad y evitar un eventual cierre.
Sin embargo, la rectificación no logró revertir el impacto inicial. El caso expone los riesgos de una comunicación empresarial desacoplada del contexto social y económico, donde decisiones vinculadas a costos y producción adquieren una dimensión política cuando afectan empleo local y se expresan en términos que pueden percibirse como insensibles.
En ese marco, la controversia no solo cuestiona la estrategia productiva de la firma, sino también su capacidad para gestionar el vínculo con los consumidores en un escenario de alta sensibilidad frente al empleo y la industria nacional.























