El índice de precios de diciembre obliga al Banco Central a ajustar el techo de la banda cambiaria en febrero. El dólar oficial avanza por debajo de la inflación y vuelven las discusiones sobre el atraso cambiario, mientras los mercados reaccionan con caídas.
El dato de inflación de diciembre volvió a colocar al dólar en el centro del debate económico. Con un IPC del 2,8 por ciento, el Banco Central deberá actualizar en febrero el límite superior de la banda cambiaria en ese mismo porcentaje, de acuerdo con el nuevo esquema de ajuste atado a la evolución de los precios.
Desde este año, las bandas dejaron de modificarse mediante un porcentaje fijo y comenzaron a actualizarse según la inflación, lo que las vuelve más sensibles a los movimientos del índice de precios. Como los ajustes se realizan al inicio de cada mes tomando el último dato disponible, en enero el techo de la banda aumenta 2,5 por ciento por la inflación de noviembre, mientras que en febrero el incremento será del 2,8 por ciento correspondiente a diciembre.
De este modo, el límite superior de la banda cambiaria pasará a ubicarse por encima de los 1600 pesos. Actualmente, el dólar mayorista se encuentra en torno a los 1457 pesos, por lo que debería registrar una suba superior al 10 por ciento en poco más de un mes para alcanzar ese techo, una posibilidad que el Gobierno busca evitar para no generar nuevas presiones inflacionarias.
La aceleración del IPC, impulsada principalmente por los aumentos en carnes, combustibles y tarifas, reavivó la discusión sobre el atraso cambiario. Mientras los precios avanzaron 2,8 por ciento en diciembre, el dólar oficial mostró una suba cercana al 1 por ciento, ampliando la brecha entre ambas variables.
El impacto del dato inflacionario también se reflejó en los mercados financieros. El índice S&P Merval volvió a retroceder y perforó los 2000 puntos medidos en dólares, mientras que los bonos soberanos registraron bajas y el riesgo país se elevó hasta los 581 puntos, su nivel más alto en varias semanas. A este escenario se sumó un contexto internacional más volátil, marcado por tensiones geopolíticas y declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump.
En el mercado externo, los bonos Globales encabezaron las pérdidas y los Bonares mostraron un comportamiento mixto. Pese a ello, los rendimientos continúan rondando el 9 por ciento anual y algunos analistas sostienen que, si se consolida el rumbo económico, podrían comprimirse hacia niveles de entre 7,5 y 8 por ciento, lo que implicaría una mejora en los precios.
En el segmento accionario, el Merval cayó más de 1 por ciento tanto en pesos como en dólares, con fuertes retrocesos en el sector bancario y de telecomunicaciones, mientras que YPF logró cerrar en alza. En Wall Street, los ADRs de empresas argentinas también mostraron bajas, con descensos de hasta el 3 por ciento.






















