Horacio Zeballos, la pepita dorada de una irregular cosecha del tenis argentino

El doblista zurdo conquistó sus dos primeros títulos de Grand Slam y se convirtió en el gran punto alto de una temporada con pocos logros en singles y frustraciones en la Copa Davis y la Billie Jean King Cup.

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El tenis argentino cerró una temporada irregular que contrastó con un marcado tinte de gloria: los dos títulos de Grand Slam obtenidos por Horacio Zeballos, el doblista más destacado de la historia del país.

Consagrado como campeón del mundo en dobles masculino por la Federación Internacional de Tenis (ITF) y ganador del Olimpia de Plata como el mejor tenista argentino del año, el zurdo formado en el Edison Lawn Tenis de Mar del Plata logró sus mayores conquistas en Roland Garros y el US Open. Junto al español Marcel Granollers, alcanzó una consagración que le faltaba a una carrera ya ampliamente laureada.

La consagración en París le permitió dejar atrás una racha adversa de tres finales perdidas en torneos grandes entre 2019 y 2023. “La ficha no me está cayendo, todavía no me cayó. Pero no quiero parar un segundo. Quiero seguir festejando como lo merece un logro personal tan importante”, le expresó Zeballos a este medio pocas horas después de disputar la final más importante de su vida. Su trayectoria como doblista, que también incluyó el ascenso al número uno del ranking mundial en 2024, merecía al menos un título de Grand Slam, logro que luego amplió con la coronación en Flushing Meadows.

Además de los grandes, Zeballos sumó otros tres títulos en la temporada —Bucarest, Madrid y Basilea— y se consolidó como la verdadera pepita dorada en una cosecha irregular para el tenis argentino. El balance general dejó pocos títulos en singles y la frustración de no haber cumplido los objetivos en las competencias por equipos.

La única corona en el circuito individual fue obtenida por Sebastián Báez (45°), quien se consagró bicampeón del Río Open, el ATP 500 de Brasil, y levantó así su séptimo título en el tour, convirtiéndose en el argentino en actividad con más campeonatos.

Francisco Cerúndolo (21°) fue quien despertó mayor ilusión durante el año. El número uno del tenis argentino masculino tuvo un sólido primer semestre, con cuatro triunfos ante jugadores del top 10, y mantiene como gran objetivo meterse entre los diez mejores del ranking mundial.

En el circuito femenino se produjo un fuerte impacto con la actuación de Solana Sierra (66°), la única argentina en cerrar la temporada dentro del top 100. Su mejor rendimiento llegó en Wimbledon, donde ingresó al cuadro principal como lucky loser y avanzó hasta los octavos de final.

Las mayores decepciones se registraron en las competencias por equipos. En la Copa Davis, el conjunto dirigido por Javier Frana quedó a un paso de las semifinales tras perder ante Alemania en Bologna, en una serie en la que Zeballos y Andrés Molteni dispusieron de tres match points en el dobles decisivo.

En la Billie Jean King Cup, el resultado también fue adverso. Pese a la localía en Córdoba y la elección del polvo de ladrillo, el equipo conducido por Mercedes Paz quedó eliminado en los playoffs frente a Eslovaquia y Suiza y no logró el ascenso a los Qualifiers. Para la capitana tucumana, que dejó su cargo tras siete temporadas, fue el quinto intento fallido de alcanzar ese objetivo.

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