La posibilidad de postergación introduce un nuevo factor de incertidumbre en el calendario escolar, en un contexto donde la previsibilidad resulta clave tanto para las familias como para las instituciones educativas. De confirmarse, la medida no solo alteraría la planificación académica, sino que también evidenciaría dificultades estructurales en la coordinación del sistema educativo provincial.
El comienzo del ciclo lectivo en Junín y en el conjunto de la provincia podría sufrir demoras.
En un escenario de paro y movilización docente en la provincia de Buenos Aires, dirigentes gremiales de Junín advirtieron que el inicio del ciclo lectivo podría verse afectado si no se modifica la oferta salarial y el contexto político actual.
Julián Caliva, referente de UDEB Junín, confirmó la realización de una huelga de 24 horas y la participación en la movilización en la Ciudad de Buenos Aires. Señaló que el comienzo del año se presenta “complicado”, en continuidad con el cierre del período anterior, y dejó abierta la posibilidad de nuevas medidas de fuerza si no hay una mejora en la propuesta oficial. No obstante, evitó anticipar decisiones definitivas hasta conocer un eventual nuevo ofrecimiento.
El eje del conflicto salarial radica en la pérdida del poder adquisitivo. Según detalló, el último incremento —1% en diciembre y 2% en enero— quedó muy por debajo de la inflación acumulada en el mismo período, superior al 8%. Desde la FEB, gremio que firmó la paritaria en disconformidad, sostienen que el aumento resulta “insignificante” y no compensa el deterioro salarial. La oferta del 2% en enero fue rechazada por insuficiente.
El paro es impulsado por el Frente de Unidad Docente Bonaerense (FUDB), que nuclea a FEB, SUTEBA, UDOCBA, AMET y SADOP. Además del reclamo salarial, el frente expresa su rechazo al proyecto de reforma laboral debatido en el Congreso, al que consideran regresivo en términos de derechos.
Caliva también incorporó una dimensión estructural al conflicto: la eliminación del FONID y del ítem de conectividad, que —según estimó— implicaría hoy alrededor de 150 mil pesos para un docente inicial, lo que representa cerca del 15% de un salario promedio de 600 mil pesos para un preceptor. A ello se suma la supresión del Fondo Nacional para la Educación Técnica, que, aunque no impacta directamente en los sueldos, afecta la capacidad de equipamiento de las escuelas técnicas y profundiza su desfinanciamiento.
Desde UDOCBA Junín, su secretaria general Cecilia Paolizzi coincidió en el diagnóstico de pérdida sostenida del poder adquisitivo y calificó la situación como “sumamente complicada”. Vinculó el conflicto actual con una agenda de reclamos que atraviesa distintas gestiones provinciales y advirtió que la eventual aprobación de la reforma laboral implicaría una “quita histórica de derechos” y un avance en la precarización.
En síntesis, el conflicto combina variables salariales, tensiones presupuestarias y disputas políticas de alcance nacional. La eventual demora en el inicio de clases aparece como una herramienta de presión en un escenario donde las negociaciones no han logrado, hasta el momento, recomponer ingresos ni desactivar el malestar gremial.




















