Un avión bajo sospecha y una inspección que pone en juego la soberanía

Una delegación de congresistas de Estados Unidos llegó sin previo aviso a Tierra del Fuego, recorrió zonas estratégicas vinculadas al puerto de Ushuaia y observó de cerca proyectos con financiamiento chino, en medio de tensiones políticas y cuestionamientos a la intervención dispuesta por el Gobierno nacional.

Política

El arribo a Ushuaia de un Boeing C-40C perteneciente a la Fuerza Aérea de los Estados Unidos despertó fuertes interrogantes sobre los verdaderos objetivos de la comitiva que viajaba a bordo. Desde el primer momento, la falta de información oficial alimentó las sospechas en torno a la visita de un grupo de congresistas norteamericanos que, según versiones difundidas por la embajada estadounidense, tenían interés exclusivo en cuestiones ambientales, de salud pública y procesamiento de minerales estratégicos.

Sin embargo, Junín Al Minuto pudo confirmar que la agenda incluyó actividades adicionales, como una recorrida en catamarán por la costa adyacente al puerto de Ushuaia, recientemente intervenido por decisión del presidente Javier Milei. Desde el gobierno provincial aseguraron que la llegada fue inesperada, que no existió invitación formal por parte de Tierra del Fuego y que la delegación optó por no mantener reuniones con autoridades locales.

Las dudas derivaron rápidamente en reclamos políticos. La senadora fueguina de Fuerza Patria, Cristina López, presentó un pedido de informes al Poder Ejecutivo Nacional para que detalle el motivo del vuelo, el carácter de la visita y los objetivos perseguidos por la delegación extranjera. Además, solicitó precisiones sobre si el Gobierno evalúa conceder algún tipo de participación o control a potencias extranjeras sobre infraestructuras estratégicas de la provincia.

La preocupación se enmarca en el vínculo cada vez más estrecho entre Javier Milei y el expresidente estadounidense Donald Trump, quien ha expresado sin reparos su intención de anexar Groenlandia por razones de “seguridad nacional”. En ese contexto, sectores políticos fueguinos advierten sobre el valor geopolítico de la provincia, que alberga el puerto más austral del mundo, constituye una puerta de acceso natural a la Antártida y posee los únicos pasos bioceánicos del planeta.

La visita también se inscribe en la reciente intervención del puerto de Ushuaia. El Gobierno nacional justificó la medida aludiendo a presuntas irregularidades financieras, desvío de fondos y deficiencias en la infraestructura. Desde la gobernación fueguina, en cambio, se deslizó que detrás de la decisión podrían existir motivaciones geopolíticas o económicas.

No es la primera vez que Tierra del Fuego aparece en el radar estratégico del actual Gobierno. Durante su gestión, Milei recibió en Ushuaia a la entonces jefa del Comando Sur de los Estados Unidos, Laura Richardson, y posteriormente a su sucesor, Alvin Hosley. En esas visitas se avanzó en la posibilidad de instalar una base conjunta, lo que profundizó las suspicacias sobre la creciente influencia norteamericana en la región.

Más allá de los argumentos oficiales, el interés real de la delegación estadounidense estaría centrado en dos proyectos clave con participación china: la futura Planta de Urea, destinada a transformar gas natural en urea y metanol, con una inversión estimada en cientos de millones de dólares y la eventual construcción de un nuevo puerto para exportación; y la nueva Usina Termoeléctrica de Ushuaia, orientada a modernizar el sistema energético provincial.

Según información difundida posteriormente por el Gobierno nacional, la visita formó parte de una agenda institucional que incluyó reuniones con funcionarios nacionales y legisladores argentinos. No obstante, no se brindaron mayores precisiones, pese al revuelo generado por la llegada del avión.

Se supo que a bordo viajaban alrededor de siete congresistas, encabezados por el republicano Morgan Griffith, identificado con el ala más conservadora del trumpismo. Se alojaron en un hotel de la ciudad y desarrollaron una agenda que incluyó reuniones no oficiales. La embajada estadounidense justificó el hermetismo en razones de seguridad y, hasta el momento, no se difundió el listado completo de los integrantes de la comitiva.

También trascendió que solicitaron un encuentro con el Centro Austral de Investigaciones Científicas del CONICET, que fue rechazado formalmente, aunque algunos investigadores participaron a título personal junto a representantes de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego.

De acuerdo a información publicada por Agenda Malvinas, el eje formal de la visita —cambio climático y gestión de residuos— habría servido como argumento para recorrer el predio cercano al relleno sanitario, donde se proyecta la usina termoeléctrica financiada con capitales chinos. La delegación también navegó el canal lindero al puerto, desde donde se obtiene una vista privilegiada de las instalaciones, aunque fuentes oficiales negaron que hayan ingresado al área portuaria intervenida.

En su pedido de informes, la senadora López exigió además que el Ejecutivo detalle si existen acuerdos, negociaciones o compromisos, formales o informales, vinculados al uso, administración u operación del puerto de Ushuaia por parte de gobiernos u organismos extranjeros.

La llegada del avión se produjo en un contexto de fuerte tensión entre el gobernador Gustavo Melella y la Casa Rosada, agravado por decisiones recientes del Gobierno nacional que afectaron a la industria local y por la intervención del puerto, considerada por el mandatario provincial como un avasallamiento a la autonomía reconocida por la Constitución.

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