Se recuerda un nuevo aniversario del asesinato de Claudia Silvina Colo, un hecho de extrema violencia ocurrido en una oficina céntrica de Junín que conmocionó a la comunidad y derivó en una condena a prisión perpetua.
Se cumple un nuevo aniversario del asesinato de Claudia Silvina Colo, un crimen que dejó una huella profunda en la sociedad juninense por la brutalidad del hecho y por el impacto que generó en la ciudad.
La joven, de 25 años, trabajaba como empleada administrativa en una compañía de seguros y fue asesinada por un hombre que prestaba servicios de mantenimiento informático para la misma firma. El caso provocó una fuerte conmoción y tuvo amplia repercusión en medios locales, regionales y nacionales.
El cuerpo de Claudia fue hallado en el interior de la oficina ubicada en avenida Rivadavia 232, luego de que un compañero de trabajo acudiera al lugar alertado por la preocupación de la familia ante la falta de noticias. El cadáver se encontraba dentro de dos bolsas de consorcio y presentaba signos evidentes de violencia.
La autopsia determinó que la víctima murió por asfixia mediante estrangulamiento. Además, tenía múltiples golpes en distintas partes del cuerpo, escoriaciones en el rostro y las extremidades, traumatismos de cráneo y las manos y los pies atados con cables. Según la investigación, el crimen se produjo en el lugar y el cuerpo fue trasladado posteriormente a una cocina que funcionaba dentro de las oficinas.
Menos de dos días después del hallazgo, fue detenido José Luis Correa, de 34 años, en la localidad de San Andrés de Giles, cuando se trasladaba en un remis. En su poder llevaba elementos sustraídos del lugar del crimen, llaves correspondientes a la cerradura del local —que habían sido cambiadas tras el homicidio—, chequeras en blanco, bolsas de residuos, una pistola calibre 22, cheques, dinero en efectivo y documentos de identidad de terceros.
Tiempo después, Correa fue condenado a prisión perpetua al ser considerado penalmente responsable de homicidio calificado críminis causa, en concurso real con robo calificado por el uso de arma y portación ilegal de arma de uso civil. El veredicto fue dictado por el Tribunal Oral N.º 1 del Departamento Judicial Junín, que dio por probada su autoría en el asesinato de Claudia Colo.
Durante su detención, Correa comenzó estudios universitarios en la cárcel, recibió el título de abogado y posteriormente inició la carrera de Ciencias Económicas. Con el paso de los años accedió a distintos beneficios penitenciarios, como salidas transitorias, y fue calificado por el Servicio Penitenciario como un interno con conducta destacada.
En un momento, se le otorgó la libertad condicional, decisión que generó un fuerte repudio social y el respaldo de amplios sectores de la comunidad a la familia de la víctima. Tras ese rechazo, la Cámara de Apelación y Garantías revocó la medida, por lo que el condenado debió continuar cumpliendo su pena en prisión.
El caso de Claudia Colo sigue siendo uno de los hechos policiales más dolorosos de la historia reciente de Junín y permanece vigente en la memoria colectiva como símbolo del reclamo de justicia y memoria.





















