Trump congela visas de inmigrante para ciudadanos de 75 países y refuerza su política migratoria

La administración estadounidense suspendió el procesamiento de visas de inmigrante para decenas de países de América Latina, África, Medio Oriente y Asia, en el marco de una revisión integral del sistema migratorio sin plazo definido.

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El gobierno de Donald Trump profundizó el endurecimiento de su política migratoria al anunciar la suspensión del procesamiento de visas de inmigrante para ciudadanos de 75 países, una decisión que afecta a miles de personas que tenían trámites en curso o proyectaban iniciar su proceso de residencia permanente en Estados Unidos.

La medida fue comunicada por el Departamento de Estado y consolida el giro restrictivo que impulsa la actual administración. La suspensión regirá mientras se desarrolla una “reevaluación integral” de los procedimientos migratorios, sin una fecha prevista para su finalización.

Desde la cartera diplomática señalaron que se utilizará el criterio de “carga pública” para considerar inelegibles a potenciales inmigrantes que puedan depender de asistencia estatal. Según el portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, el objetivo es impedir que el sistema migratorio sea utilizado de manera abusiva y proteger los recursos públicos.

El congelamiento alcanza a países de distintas regiones del mundo, entre ellos Brasil, Uruguay, Colombia, Cuba, Haití y Nicaragua en América Latina, además de Rusia, Irán, Somalia, Nigeria, Irak y Yemen, entre otros. Incluso ciudadanos que cumplan con los requisitos formales quedarán excluidos del procesamiento de visas por el solo hecho de su nacionalidad.

Analistas señalaron que algunos de los países afectados habían firmado recientemente un comunicado crítico de una intervención estadounidense en Venezuela, lo que fue interpretado como una posible sanción política hacia gobiernos con posturas divergentes respecto de Washington.

Trump ha manifestado reiteradamente su intención de reducir la inmigración proveniente de países no europeos, al tiempo que expresó su preferencia por la llegada de inmigrantes de origen europeo. En ese contexto, la administración también retiró el estatus de protección temporal a migrantes somalíes y desplegó operativos del ICE que derivaron en protestas en distintas ciudades del país.

El Departamento de Estado justificó la suspensión señalando que los países incluidos registran niveles considerados “inaceptables” de inmigración y aseguró que la medida se mantendrá hasta garantizar que los nuevos inmigrantes no accedan de manera indebida a recursos públicos. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, confirmó que incluso países con vínculos históricos con Estados Unidos quedaron alcanzados por la disposición.

Desde el retorno de Trump al poder, se revocaron más de 100.000 visas y se concretaron más de 605.000 deportaciones, además de millones de salidas voluntarias. Informes de centros de estudios advirtieron que estas políticas provocaron una migración neta negativa, con impactos potenciales sobre la economía, el empleo y el consumo.

Si bien la suspensión no es absoluta, ya que existen programas especiales como la Trump Gold Card y la futura Trump Platinum Card que permiten acceder a la residencia permanente mediante aportes millonarios, la medida marca un nuevo endurecimiento del enfoque migratorio basado en criterios económicos y geopolíticos.

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