La eliminación temporal de una imagen del presidente Donald Trump en los documentos desclasificados del caso Jeffrey Epstein reavivó acusaciones de “ocultamiento selectivo”. El episodio profundizó el enfrentamiento entre el Gobierno, el Congreso y sectores de ambos partidos que reclaman la publicación completa del material.
Polémica en Estados Unidos: el Departamento de Justicia retiró y volvió a publicar una foto de Trump en los archivos Epstein
La publicación parcial de los archivos del caso Jeffrey Epstein volvió a generar fuertes cuestionamientos en Estados Unidos luego de que el Departamento de Justicia retirara temporalmente una serie de imágenes de los documentos desclasificados y, horas más tarde, restituyera una fotografía en la que aparece el presidente Donald Trump. El episodio reactivó denuncias de encubrimiento y tensó aún más la relación entre la Casa Blanca, el Congreso y legisladores de ambos partidos.
El Departamento de Justicia comenzó a difundir miles de documentos vinculados al financista condenado por delitos sexuales y fallecido en prisión en 2019, en cumplimiento de la ley de transparencia conocida como Epstein Files Transparency Act. La norma, aprobada por amplia mayoría en el Congreso y promulgada por el propio Trump, obliga a proteger la identidad de las víctimas y a censurar material que incluya abusos o pornografía infantil.
Sin embargo, gran parte del material publicado apareció con extensas tachaduras, páginas completamente censuradas y fotografías eliminadas, lo que generó críticas inmediatas sobre el alcance real de la desclasificación. La controversia se intensificó cuando se detectó la desaparición de más de una docena de imágenes del micrositio oficial del Departamento de Justicia, conocido como la “Biblioteca Epstein”.
Entre las fotografías retiradas se encontraba el llamado archivo 468, una imagen de un escritorio con un cajón entreabierto en cuyo interior podían observarse fotos del presidente Trump junto a mujeres en bikini. La imagen había sido publicada inicialmente sin censura, pero fue retirada pocas horas después, para luego reaparecer tras una ola de críticas en redes sociales y en el ámbito político.
El archivo formaba parte de un lote de casi 4.000 imágenes. En la fotografía se observaban cuadros con Epstein junto a distintas personalidades, incluido el papa Juan Pablo II, y en el cajón abierto aparecía una pequeña imagen de Trump rodeado de cuatro mujeres en bikini, junto a otra más conocida en la que el entonces magnate posaba con su futura esposa Melania Trump, Epstein y Ghislaine Maxwell.
La eliminación del archivo provocó una reacción inmediata de legisladores demócratas. El congresista Jamie Raskin sostuvo que el episodio alimenta las sospechas de un encubrimiento deliberado y acusó al Gobierno de ocultar información políticamente sensible. En el mismo sentido, el senador Chuck Schumer afirmó que la difusión de documentos con amplias censuras “viola el espíritu y la letra de la ley” y advirtió que la maniobra podría constituir “uno de los mayores encubrimientos de la historia reciente”.
Las críticas también alcanzaron a sectores del oficialismo. El congresista republicano Thomas Massie calificó la medida como un caso de “ocultamiento selectivo” y denunció que el Departamento de Justicia no hizo pública una acusación formal que, según afirmó, involucraría a personas influyentes. Massie remarcó que la ley solo permite reservar información que afecte la privacidad de las víctimas.
Ante la escalada de cuestionamientos, el fiscal general adjunto Todd Blanche negó cualquier intento de proteger al presidente. Reconoció la eliminación del archivo 468 y de otras imágenes, pero aseguró que la decisión se tomó “por precaución”, ante la posibilidad de que incluyeran víctimas o material protegido por ley. Tras una revisión interna, el Departamento de Justicia concluyó que la fotografía no violaba la normativa y decidió volver a publicarla sin modificaciones.
En un comunicado oficial, el Departamento de Justicia afirmó que el proceso de publicación es gradual y que las revisiones se realizan para evitar la exposición de víctimas y menores. También negó que se haya censurado material con el objetivo de proteger a figuras públicas o dirigentes políticos.
El episodio se produce en un contexto político complejo para Trump, quien durante la campaña había prometido transparencia total sobre el caso Epstein. Aunque el presidente no fue acusado formalmente de ningún delito y niega haber tenido conocimiento de los crímenes del financista, su antigua relación personal con Epstein continúa generando escrutinio público y presiones para que la desclasificación de los archivos sea completa y sin nuevas restricciones.






















