El día que Messi besó la Copa del Mundo

La final del Mundial de Qatar quedó grabada para siempre en la memoria colectiva: Argentina conquistó su tercera estrella ante Francia y Lionel Messi selló su legado con una imagen eterna.

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La fecha se volvió histórica y quedó marcada como el día en que Lionel Messi besó la Copa del Mundo en el estadio Lusail, el coliseo futurista de Qatar que albergó a unas 80 mil personas para presenciar la final del Mundial 2022. “Confíen, que no los vamos a dejar tirados”, había dicho el capitán antes del torneo, una frase que dio origen al lema “elijo creer” y acompañó a la Selección Argentina hasta el final del camino.

Cada 18 de diciembre activa el recuerdo de aquella final inolvidable, un verdadero partidazo que consagró a la Argentina frente a una poderosa Francia dirigida por Didier Deschamps y repleta de figuras como Mbappé, Griezmann, Dembélé, Tchouameni y Upamecano. Fue la consagración que selló la tan esperada tercera estrella, postergada desde 1986.

La hazaña llegó de la mano de Lionel Scaloni, un entrenador joven y cuestionado en sus inicios, que con el paso del tiempo se convirtió en el arquitecto de una profunda renovación del seleccionado. Bajo el sello de “la Scaloneta”, el equipo consolidó una identidad colectiva que devolvió a la Argentina a la cima del fútbol mundial. “La recuerdo como una final inolvidable, donde pasaron un montón de cosas y nuestro equipo, a pesar de las dificultades, siguió creyendo”, expresó el propio Scaloni al rememorar aquel encuentro.

El recuerdo vuelve inevitablemente al instante en que Gonzalo Montiel convirtió el penal decisivo y salió a gritarlo con el alma, confirmando que la pelota había besado la red. Fue el momento en que un país entero contuvo la respiración y luego explotó de alegría. Para muchos, la mejor final en la historia de los Mundiales, un partido irrepetible que desbordó cualquier intento de relato y quedó grabado en la memoria popular.

El fútbol volvió a ser motor de encuentro y celebración colectiva. Millones de personas salieron a las calles para festejar una conquista que funcionó como vehículo de alegría y catarsis social. “Necesitábamos salir a la calle porque estamos contentos, porque somos felices, reclamar ese derecho a ser un pueblo feliz”, reflexionó el escritor Sergio Olguín al analizar la magnitud de los festejos.

Con la mirada puesta en el próximo Mundial, que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá, la Selección se prepara para defender el título. El objetivo es repetir la conquista y sostener la competitividad en la máxima cita de la FIFA. “Seguir compitiendo y no dar nunca nada por perdido”, resumió Scaloni al referirse a lo que espera la gente del equipo.

El torneo marcará el último Mundial de Messi y el inicio de un recambio generacional. Nuevos nombres asoman como posibles herederos del legado, con jóvenes talentos que buscan ganarse un lugar en un plantel que rinde tributo al capitán campeón del mundo. Futbolistas consolidados y promesas que brillan en Europa integran un ecosistema amplio que alimenta la ilusión de continuidad.

Sin embargo, la próxima Copa del Mundo también genera debates por su formato y organización. Con 48 selecciones y 104 partidos, el certamen se presenta como más inclusivo, aunque surgen críticas vinculadas al negocio, al costo de las entradas y a la centralidad de Estados Unidos como sede principal. “Seremos comparsa”, advirtió el escritor mexicano Juan Villoro al analizar el perfil de un Mundial que parece pensado para quienes pueden pagarlo.

Más allá de lo que vendrá, cada 18 de diciembre vuelve a imponerse la misma imagen: Messi besando la Copa, la Argentina en lo más alto y un recuerdo imborrable que ya forma parte de la historia grande del fútbol.

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