La Legislatura bonaerense aprobó una reforma que establece excepciones a la prioridad de paso por la derecha cuando se circula por vías de distinta jerarquía. Las avenidas y otras arterias de mayor importancia tendrán preferencia, aunque la regla general seguirá vigente en los cruces donde no se aplique una excepción.
Provincia de Buenos Aires modifica la prioridad de paso: qué cambia con la nueva ley.
La reforma impulsada por la diputada Silvina Vaccarezza establece que la prioridad por la derecha cede ante vehículos que circulan por vías de mayor jerarquía. Daniel González, consideró que el cambio aporta claridad en los cruces con avenidas, aunque advirtió que persisten interrogantes sobre cómo identificar otras arterias preferenciales y resolver situaciones en caminos rurales.
El Senado bonaerense convirtió en ley una modificación de la normativa de tránsito que altera uno de los criterios tradicionales de circulación: la prioridad de paso del vehículo que llega desde la derecha.
La reforma establece que esa preferencia deja de ser automática cuando el vehículo que circula por la vía transversal lo hace por una arteria de mayor jerarquía. El orden de prevalencia contempla autopistas, semiautopistas, rutas, carreteras, avenidas, calles y pasajes.
En la práctica, el cambio busca ordenar los cruces entre vías de distinta importancia y evitar que la prioridad por la derecha se imponga de manera indiscriminada en todos los casos. Sin embargo, su aplicación plantea interrogantes sobre la identificación de las calles que, sin ser avenidas, puedan considerarse de mayor jerarquía.
La mirada de las aseguradoras
Daniel González destacó que la prioridad por la derecha lleva años incorporada a las normas de circulación y que su aplicación contribuyó a establecer una pauta de comportamiento entre los conductores.
“Que el que viene por la derecha tiene la prioridad tiene vigencia desde hace bastante tiempo y tiene mucho éxito porque se ha logrado que los automovilistas respeten eso y cedan el paso al de la derecha al llegar a una esquina”, sostuvo.
Para González, la regla permitió simplificar la interpretación de los cruces, aunque consideró que el respeto de las normas sigue dependiendo de la conducta de quienes manejan.
También señaló que, en materia de seguros, la responsabilidad por un siniestro y la cobertura contratada son cuestiones diferentes. Contar con una póliza contra todo riesgo puede permitir la reparación del vehículo propio bajo las condiciones previstas en el contrato, independientemente de cómo se determine la responsabilidad en el accidente.
Avenidas con prioridad y calles de jerarquía discutida
González consideró que otorgar prioridad a las avenidas puede tener una justificación vinculada con sus características de circulación y las velocidades habituales.
“Puede haber algo de razón porque en las avenidas hay mayor velocidad que en una calle normal”, expresó.
No obstante, planteó una dificultad respecto de la categoría de vías de mayor jerarquía. Mientras que una avenida, una autopista o una carretera suelen ser reconocibles por sus características, la identificación de otras calles con prioridad diferencial podría generar interpretaciones dispares.
“Uno puede identificar claramente en cualquier ciudad qué es una avenida, qué es una autopista, qué es una carretera, pero no podemos saber cuáles son las calles de mayor jerarquía si no son avenidas”, advirtió.
La observación pone el foco en la necesidad de que los criterios de aplicación sean claros para evitar que una misma intersección sea interpretada de manera diferente por conductores, autoridades y compañías aseguradoras.
Caminos rurales y rotondas, otros puntos críticos
El análisis también incluyó las situaciones que se producen fuera de las zonas urbanas. González sostuvo que en los caminos rurales y de tierra la prioridad de paso puede resultar más difícil de establecer, especialmente cuando faltan demarcaciones y referencias viales claras.
En esos casos, consideró necesario precisar cómo debe aplicarse la regla para reducir la posibilidad de accidentes y conflictos sobre la responsabilidad.
Respecto de las rotondas, en cambio, señaló que observa una mejora en el hábito de ceder el paso a quienes ya circulan por ellas, aunque reconoció que todavía queda margen para consolidar esa conducta.
Una reforma que exige claridad para evitar conflictos
La modificación busca adaptar las reglas de prioridad a las diferencias entre las vías de circulación. Sin embargo, su eficacia dependerá no solo de la jerarquía establecida en la norma, sino también de que los conductores puedan reconocer con claridad cuándo corresponde ceder el paso.
La principal cuestión pendiente es cómo se determinará la jerarquía de las calles que no sean avenidas y qué criterios se utilizarán en los cruces rurales o sin señalización suficiente.
En definitiva, el cambio redefine una regla conocida por los automovilistas, pero también plantea un desafío de implementación: una norma de tránsito solo puede prevenir accidentes y reducir conflictos si sus criterios son claros, previsibles y aplicables de manera uniforme.





























