EDUCACIÓN E IMPOTENCIA

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En estos tiempos, la vida de docente, de “Profe”, me atraviesa, con la sensación de impotencia, de bronca, y no deja de asaltarme la memoria, y me remonta a unos cuantos años atrás, cuando ingresé al Profesorado, egresando al tiempo como Profesor.
Comencé un recorrer de escuelas, dando clases en la ciudad, en la villa, en nivel medio, cambiando de ciudad, recorriendo otras escuelas, comenzando una diplomatura, alcanzando mi primer cargo directivo, capacitando docente, formando docentes…
A esta altura de mi vida, he dado clases en todos los niveles del sistema, desde nivel inicial como Observador de residentes hasta el último del Terciario, he enseñado a leer a escribir, acercado a mis estudiantes a museos, a muestras de artes, a conciertos, a la feria de ciencias, plantado árboles, gestionado viajes.
He creído que la escuela es lo mejor que puede pasarle a los menos favorecidos, es la posibilidad de tener conocimiento, de aprender, de tomar conciencia de clase y salir de la miseria, de la pobreza.
Si miro mi carrera docente, no puedo dejar de asombrarme de cuánto he hecho, de cómo la docencia impactó en mi vida.
He conocido gente maravillosa, colegas educadores que ponen cuerpo y alma a los ideales, a la lucha, al enseñar.

También he visto traidores, chantas, simpatizantes del gobierno que solo les importa quedar bien con el gobierno y cobrar con el menor esfuerzo, estos son los menos, prefiero rescatar todo lo bueno que tiene el ser docente.
Las caras de sorpresa de los estudiantes cuando aprenden algo nuevo, la camaradería con otros educadores cuando intentamos un taller, una clase distinta, cuando nos enganchamos en algún viaje, en alguna aventura pedagógica, tantas cosas, programas de radio, maratón de lectura, retos, ferias, muestras, viajes, campamentos, pollada para juntar fondos para la escuela, gestionar libros, gestionar fondos para viajes, para una computadora todo para la escuela.
Educar y creer que vale la pena el esfuerzo, creer en los “pibitos” que a diario comparten mi vida en cada clase.
¿Y todo esto para qué?
Para que al final el gobierno de turno, que “la mayoría” votó, siga atacándome, siga destruyendo toda esperanza de lucha.
El mandato es, ¡Cállese y obedezca, no hable, no opine!, todo régimen autoritario se ha caracterizado por esta especie de imperativo de obediencia.
Hoy lo vemos sin ningún obstáculo, la mentira se cae de la boca de quienes gobiernan, la destrucción de la escuela y la educación pública es un objetivo evidente
¿Cuánto gana un docente? Hoy, menos que la canasta básica, su sueldo está por debajo de la línea de pobreza.
¿Cuánto gana un profesor que recién empieza?
Si consigue horas, que son pocas en un “acto público” que parece un supermercado de ofertas, sin antigüedad, muy poco.
Con toda la antigüedad , un poco más, pero no crean que mucho mas ya que se han preocupado los gobiernos de “achatar la escala salarial” a fuerza de “pagos en negro”.
Debe ser de los trabajos la educación, en que el gobierno “paga en negro” y al mismo tiempo, sin dar el ejemplo, le dice a la AFIP, “cobrale ganancias”
Creo y sin menospreciar su importancia que si me dedico a cortar pasto gano más que por educar.
Hoy cuesta conseguir maestros ¿Por qué?
Porque cada vez son menos quienes se dedican a estudiar carreras docentes, con sueldos miserables, docentes obligados a callar, si se protesta los directivos o los inspectores  alcahuetes obligan a hacer callar, si se hace paro, un derecho constitucional, el gobierno viola el derecho a huelga y descuenta el salario.
¿Qué puedo hacer para protestar ante la destrucción de la escuela y la educación pública por parte de los gobiernos?
Cuando a nadie le interesa la educación, a los padres parece ser que a la mayoría poco les importa, mejor no decir nada o perdemos el plan, o perdemos las dádivas!.
La cooperadora escolar casi no tiene padres que la integren, a pocos les importa la escuela, al gobierno, lo que más quiere es un pueblo pobre y tras de pobre ignorante.
Si voy a la justicia a que me haga justicia, los jueces son puestos por el gobierno, solo me queda la lucha con el cuerpo y las ideas, el paro, la calle, la manifestación pública, por eso hago paro, porque ante las traiciones, el abandono, el ataque del gobierno, solo puedo salir a la calle y decir, la dignidad no se vende.
Podrán atacarme, recortar aún más mi salario, fomentar directivos entregadores y traidores a su clase, pero no podrán matar mis ideas, no podrán negar mi lucha ni la de miles de compañeros que le ponen cuerpo y alma a la educación y a la escuela.
Podrán quitar los recursos, las aulas, las tizas, los libros, los edificios que faltan, los sueldos, pero no podrán quitar jamás las ganas de luchar por una sociedad más justa, donde la dignidad no se doblegue por un plato de lentejas, donde la justicia sea esencia de cada día, donde no tenga que ir a la escuela con la pregunta
¿Cómo hacer escuela cuando no hay nada?
Aunque al gobierno, no le interese la educación de los hijos de esta sociedad, aunque sigan atacando, yo seguiré haciendo escuela, seguiré luchando y con ello educando, por eso haré paro, porque docente que lucha también educa, haré paro porque creo que una sociedad más justa es posible además de necesaria, haré paro aunque este gobierno me diga:
¡Callate, no opines, no hagas paro, anda metete al aula y no digas nada o te descontamos el poco sueldo!
Aun así yo haré paro, y marcharé con los miles de compañeros docentes y con las familias que siguen creyendo que la mejor inversión de un pueblo es el conocimiento y la educación de sus hijos, porque creo en la lucha, porque le pongo el cuerpo y me hago cargo, yo hoy quiero que los gremios no se entreguen y que los paros sean por tiempo indeterminado como aquellos días de la gloriosa lucha en tiempos de Alfonsin donde se lucho por más de 60 días ininterrumpidos y se logro lo que deseábamos.

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